La
juventud española se siente muy lejos del mundo del
vino, bebida que consideran más apropiada para los
adultos, asegurando que es difícil de entender y que
necesita de un largo proceso de iniciación. Nada que
ver con sus generaciones anteriores, padres y abuelos, más
familiarizados desde jóvenes con este producto, de
consumo habitual hasta hace 20 años en las comidas
en familia.
Un estudio realizado por el Observatorio Español
del Mercado del Vino (OEMV) y presentado recientemente
en la Feria Nacional del Vino (FENAVIN) en Ciudad
Real, asegura que sólo un 8% de los jóvenes
españoles consume vino con asiduidad. Esta cifra es
una media, porque desglosando por edades, tan sólo
el 5% de los jóvenes entre 18 y 25 años dice
consumir vino, mientras que en la franja de edad que va de
los 26 a los 35 años sube hasta el 10%. Esto se achaca
a que es un período en el que sobre todo se produce
mayor estabilidad profesional aunque también influye
la sentimental.
El estudio fue realizado por la empresa Synovate en poblaciones
mayores de 30.000 habitantes, de la Península y Baleares.
Han sido un total de 1.300 entrevistas llevadas a cabo entre
los días 3 y 25 de noviembre de 2008 y su margen de
error es de 2,74%, con un nivel de fiabilidad del 95,5%, según
los datos aportados por la encuestadora.
Más
moderno
A
tenor de los resultados de la encuesta, el consumo de vino
entre los jóvenes además ha descendido un 27,27%
en los últimos años, ya que en un estudio similar
que encargó la Federación Española del
Vino (FEV) en 2005 el número de jóvenes que
bebía vino habitualmente llegaba hasta el 11%.
En aquel año además había un 35% de jóvenes
que afirmaba consumirlo de manera ocasional, entre dos y cuatro
veces al mes, frente al 32% actual. Un 28% de los encuestados
dicen beberlo entre una vez al mes y una vez cada seis meses,
y un 34% asegura que no lo consume nunca o casi nunca, frente
al 23% que se encontraba en esta situación hace tres
años.
En cuanto a los tipos de vino que bebe la juventud española,
destaca el tinto con un 52%, siendo más preferido por
los hombres (un 59% frente al 45% de las mujeres). En cambio,
éstas se decantan más por el rosado (en el estudio
un 14% confiesan consumirlo, doblando en porcentaje a los
varones), y el blanco, preferido por el 6% de las mujeres
frente al 4% de los hombres.
El rosado llega a un 11% del público objetivo, experimentando
una subida en los últimos tres años de tres
puntos, el blanco al 5%, el cava se queda en el 3% y los finos
o manzanillas sólo llegan al 1%.
Según el estudio encargado por el Observatorio del
Mercado del Vino, los jóvenes consideran que esta bebida
necesita de una larga iniciación, pero no tienen el
mismo concepto con las de alta graduación, que beben
mezcladas con refrescos para «ponerse a tono».
Un
47% asegura que no les gusta su sabor, un 40% que debería
tener un sistema más fácil y moderno de cierre
y un 14% que se debe vender en botellas más pequeñas.
La mayoría apuestan por una línea de vinos más
sencilla y frutal (32%), con menor graduación (14%)
y menos calorías (10%).
14
de mayo de 2009
Comenta
esta información directamente utilizando el formulario
de abajo o por medio de Facebook haciendo click en el logotipo
siguiente.

Si
desea puede comentar esta noticia enviándonos
su opinión. No olvide poner en el formulario
el nombre del artículo que le interesa. Puede
usar seudónimo. Su e-mail no será publicado
y sólo sirve para contacto de esta redacción
con usted en caso de dudas.
|
|