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Escribe: Lic. Rebeca
Martínez Juárez*, Primera Mexicana
Jueza del Concurso de Bruselas por México y Directora
del Area Internacional de Diario del Vino.
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fue el número que me asignaron por orden alfabético
de entre los 240 jueces que integramos el Jurado del
Concurso Mundial de Bruselas, que en esta ocasión
se desarrolló en la ciudad de Burdeos.
Acudieron
participantes del mundo vitivinícola que enviaron muestras
que superaron las 6.100; en consecuencia la cata diaria para
cada jurado fue de 50 muestras, durante 3 jornadas consecutivas.
México
fue uno de los productores presentes, habiendo enviado 60
muestras entre vinos y destilados. Y con esa presencia, proporcionada
a la producción de este país, México
se alzó con 4 medallas de oro y 11 de plata.
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Rebeca
Martínez Juárez, Primera Mujer representando
a México en el Jurado del Concurso de Bruselas.. |
Si
hacemos un cálculo de efectividad, diríamos
que el éxito mexicano fue de tal característica
que, con una modesta participación, pudo cosechar un
25 % de premios en relación con las muestras presentadas
por el país. Hay que destacar que el sistema de cata
a ciegas implementado por el concurso – y que puede
observarse en las fotos que acompañan este artículo
– tanto en el manejo de las muestras como en la labor
de los jurados, garantizan un tratamiento de absoluta transparencia.
Igual
porcentaje que a México, correspondió a Francia,
pero con la diferencia que este gran productor mundial fue
el que mayor número de muestras aportó, totalizando
2063 y llevándose 518 medallas; es decir, también
un 25 %, igual al porcentaje logrado por México con
sólo 50.
Otros
grandes productores obtuvieron esta participación en
el medallero siempre en relación con las muestras enviadas.
España 33 %
Chile 41 %
Italia 24 %
Argentina 37 %
Portugal 31 %
Un
caso excepcional es el de Nueva Zelanda,
que presentó una muestra
y se llevó una medalla Gran Oro. Efectividad 100 %
y una prueba del ímprobo trabajo de los 240 miembros
del jurado que eligieron, a ciegas, este producto como uno
de los mejores entre 6.100 muestras.
En todos estos países la industria vitivinícola
es fuertemente apoyada por sus gobiernos y la sociedad, ya
que ésta tiene la cultura de consumir este producto
maravilloso, por el placer que produce al combinarlo con los
alimentos y por las cualidades nutritivas, antioxidantes y
de beneficio en la prevención de enfermedades, esto
certificado por investigaciones avaladas por instituciones
de gran prestigio.
Es
obvio que el porcentaje de medallas obtenido por México
es elevado respecto de las muestras presentadas, y se encuentra
a la altura de grandes productores, lo que implica que la
Industria esta haciendo lo suyo, está trabajando en
la elaboración de productos de alta calidad. Quienes
no cumplen con su función para apoyarla son las autoridades,
ya que lejos de hacerlo y promover una cultura de consumo,
gravan con impuestos muy altos su elaboración y venta
en el país, por lo que es preferible consumir marcas
de importación que resultan de calidad igual a la de
los nuestros, pero mucho más económicos. Hay
otros factores sin duda que influyen en la producción
mexicana: la falta de agua que merma los rendimientos, el
uso inapropiado de la tierra para fines inmobiliarios, etc.,
la conclusión es que la vitivinicultura mexicana trabaja
bien y entrega un producto de alta calidad, pero carece de
apoyo.
He
dedicado gran parte de mi tiempo al conocimiento de la elaboración
y cata del vino, con estudios realizados en México,
mi país, así como en el extranjero. Esto y mi
participación como Directora del Area Internacional
del Diario del Vino me han llevado a ser parte de jurados
en concursos Internacionales, como en Mendoza, Argentina,
y ahora en el de Bruselas. Mis conocimientos y experiencia
me habilitan para decir lo que expreso, y apoyar desde mi
trinchera, como periodista dedicada al mundo del vino, el
consumo moderado de éste y sobre todo de los caldos
mexicanos que nos darían como país, mas fuentes
de trabajo, prestigio y un lugar entre los pueblos que incluyen
en su dieta este producto que es saludable, delicado, fino
y se constituye en parte de la cultura universal.
Como
país debemos ser justos, no solo con las importantes
empresas de primer nivel entre las que se encuentran centenarias
firmas, sino también con las pequeñas bodegas
que entregan el mismo esfuerzo en busca del reconocimiento,
en este competitivo mundo de la vitivinicultura
Para
qué sirve una medalla
Lo
antedicho corresponde a las consideraciones generales a la
hora del recuento de logros en un concurso con la importancia
del de Bruselas.
Pero,
en definitiva el gran interrogante es: Para qué sirve
una medalla de un gran concurso?
A
mi entender, situándonos fuera de los intereses de
la industria y desde el punto de vista del consumidor, una
medalla respaldada por una trayectoria como la de este evento,
debe atestiguar una calidad sólida.
En
ese rumbo se encamina Bruselas: la garantía de una
correcta inversion al elegir un buen vino. El mismo Presidente
del evento, señor Baudouin Havaux
(ver nota "Llegan jurados...") le dijo a nuestro
Diario: "Hemos cumplido una meta, pero lo que ahora
viene es de una importancia fundamental: se trata de llevar
la jerarquía de nuestra marca hasta el consumidor final".
Una
marca para distinguir a los mejores será - en el futuro
- la mejor inversión de marketing, y la mas exacta
referencia para el consumidor.
Ver
planilla de porcentajes por paises (Documento
PDF del Concurs Mondial de Bruxelles)
Ver
artículos relacionados:
El
éxito de un Concurso de referencia
Llegan
jurados internacionales
*
La Licenciada Rebeca Martínez Juárez es abogada
diplomada en la UNAM con menciones distinguidas,
fué ejecutiva de la CFE de México,
y realizó estudios sobre vitivinicultura en Argentina,
México y España.
Mayo
5 de 2008 |