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A
pesar de que en México el consumo de vino crece alrededor
de 20 por ciento anualmente, el país no figura en las
listas de naciones productoras o consumidoras en el ranking
mundial.
Así
lo destaccó en una entrevista con Notimex el director
del área internacional de la firma Ernest & Julio
Gallo, Ernesto Peña. Señaló que la sociedad
mexicana está concentrada en tomar licores, aguardiente
y cerveza, relegando al vino al que consideran bebida elitista.
Dijo
además que en México el consumo de vino tinto,
blanco o rosado, per cápita es de aproximadamente una
botella, mientras que en Estados Unidos el promedio es de
10 y en Francia de 57 botellas.
En
ese sentido, dijo que el potencial que tiene el país
para aumentar el consumo de esta bebida es "enorme",
además de que la tendencia mundial va al alza, por
lo que no se está ajeno a esta realidad.
El
ejecutivo de la empresa - que es el segundo grupo internacional
en importancia en la comercialización de vino y bebidas
espirituosas y tiene presencia en 97 países - lamentó
que comentaristas influyan en el consumidor para que los mismo
tengan el concepto de artículo de elite y sostuvo que
por ello, precisamente, es necesario insistir en las degustaciones
en punto de venta y lugares de acceso cotidiano.
Los
vinos importados
Un
importante porcentaje del consumo en México corresponde
a vinos importados y en restaurant's pueden encontrarse excelentes
productos de España, Italia, California, Australia
y Chile.
España
- más concretamente Rioja - está desplegando
un movimiento de captación, con promoción y
degustaciones patrocinadas por organismos españoles
y corporaciones de productores. En este marco se desarrollan
experiencias apoyadas por el ICEX en los meses de abril y
mayo del corriente año.
Historia
del vino mexicano
Antes
de la llegada de los españoles, en México, ya
había uva, pero los habitantes desconocían el
vino.
Desde
su llegada a México el vino, junto con la colonización,
gozó de gran aceptación y poco a poco dejó
de ser únicamente utilizado en misas, por los reyes
y la gente del poder.
Gracias
a esa aceptación, la calidad de la uva, y por ende
del vino se incrementó considerablemente y alcanzó
gran fama. Tal fue el hecho, que el Rey Felipe II prohibió
el cultivo de uvas y la producción de vino en México,
pues el vino mexicano era el mayor competidor de la producción
española. Únicamente se permitió elaborar
vinos para cubrir las necesidades de la Iglesia.
Así,
desde un principio la producción de uva y vino fue
impedida por diferentes factores: el primero por intereses
económicos, después influyeron los diferentes
problemas políticos y bélicos.
El
siglo XIX quizá fue el más decadente para el
vino mexicano, pues la guerra de Independencia y los conflictos
con Estados Unidos disminuyeron la producción, y se
volvió irregular.
Durante
la época de mayor decadencia, en 1822, Iturbide trató
de fortalecer el mercado vinícola gravando con aranceles
del 35 por ciento a los vinos importados, para así
favorecer la producción nacional, que apoyó
aún más bajando los impuestos.
Veinte
años después, el presidente Antonio López
de Santa Anna fomentó el cultivo de uva con la creación
de la Escuela de Agricultura. Este esfuerzo continuó
en el gobierno de Porfirio Díaz, pero esto no logró
beneficiar -como se esperaba- la producción del vino
mexicano, pues la mayor parte del vino que se consumía
era el importado de España.
Casi
un siglo después, durante la primera mitad del siglo
XX la viticultura y la producción de vino se vieron
afectadas por los conflictos políticos y las guerras,
así el vino estuvo rodeado de adulteración,
fraude y sobreproducción.
Mientras
esto sucedía a nivel mundial, en México el vino
también atravesó por dificultades y es que gran
parte de los viñedos quedaron destruidos por la filoxera,
y los problemas políticos que perturbaron al país.
Al término de la Revolución Mexicana, no hubo
interés en los agricultores por fomentar la viticultura.
Posteriormente,
la mitad del siglo XX fue muy notable por los avances técnicos
y tecnológicos que también llegaron a México
y esto aumentó la calidad del vino.
Actualmente
cerca del 80 por ciento de la uva mexicana se utiliza en destilerías.Con
ello se ha incrementado la producción de vinos de mesa
de alta calidad que son exportados y bien aceptados en el
extranjero, principalmente Estados Unidos.
En
México las regiones vitícolas por tradición
son: Baja California, Sonora, Torreón, Saltillo, San
Juan del Río y Zacatecas (Resumen histórico
de La Viña de ciudad de México).
Ver
tambien: Chile
y España cabeza a cabeza en México
Mayo 2 de 2007
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