| Un
descorche exclusivo
Un puñado de bodegueros y destilerías
se disputan el restringido mercado mundial de la bodega
de gran lujo, un placer accesible a muy pocos bolsillos
TEXTO: MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ / FOTOS:
SUR / MADRID
En la película 'Cocktail', Tom Cruise se apostó
con su amigo y mentor en el filme, Bryan Brown, una
botella de Louis XIII. El joven 'barman' perdió
y, sin duda, le salió caro. Ese mismo coñac
se puede adquirir todavía en el mercado, aunque
su impopular precio, 1.785 euros, frenará a muchos
compradores. Y aunque parezca increíble, existen
licores todavía más caros. El gran lujo
experimenta una ligera tendencia al alza y las grandes
marcas acaparan este sector del mercado con ediciones
especiales de alcoholes a precios estratosféricos.
El objetivo es distinguirse a través de la exclusividad.
Las
botellas cuyo precio sobrepasa los mil euros suelen
ser ejemplares numerados y elaborados con métodos
prácticamente artesanales. Sus poseedores las
adquieren por diferentes motivos. Para coleccionar,
para regalar o, por supuesto, para darse un homenaje.
La calidad se le supone. Pero, además, el continente
suele ser un diseño que confiere valor añadido
a la pieza, bien por simple o por sofisticado.
Algunos
de estos recipientes se han revalorizado porque ya no
se fabrican, como es el caso del coñac que Cruise
compartió con su amigo en el cine. En estos casos,
determinadas casas rellenan las botellas de sus mejores
clientes para que puedan seguir consumiendo la bebida
en su envase original. Ciertos diseños alcanzan
tanto valor que protagonizan importantes pujas en subastas.
Para
justificar la diferencia y, sobre todo, el precio, muchos
de estos envases exhiben en su etiqueta una información
escrita a mano por el embotellador nada más completar
el proceso de relleno. Indica la añada del licor,
el barril del que procede y hasta el orden en que el
líquido se extrajo de la barrica. No se valora
igual la primera botella que la última, ya que
el sabor viene determinado por el contacto con la madera
y su tiempo de reposo.
Negocio
poco extendido
Cuentan
los establecimientos especializados que más de
un empresario ha querido agasajar con semejante regalo
a algún cliente y que éste, abrumado por
su valor, ha intentado descambiarlo por algo menos 'efímero'.
Y es que, en España, el negocio del lujo desmedido
todavía no está muy extendido. Sin embargo,
en el mercado asiático prolifera una nueva clase
social con alto poder adquisitivo y amante de las marcas,
sobre todo en China y Japón, donde estos productos
han encontrado una importante vía de penetración.
En
caso de hacerse con alguna de estas preciadas piezas,
conviene recordar las reglas básicas que propagan
los grandes sumilleres y que no siempre respetan los
profanos. La primera, degustar el elixir tal y como
lo ideó su creador, sin mezclarlo con otro tipo
de bebidas ni refrescos. Si el licor requiera tomarse
frío, no está mal visto que se sirva en
un vaso helado. El único exceso permitido es
añadir hielo. Pero, claro, no cualquiera. Prohibido
el cloro. Lo ideal, agua mineral natural.
Publicado
el 30 de diciembre de 2005
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