| España
se contagia.
Escaso consumo y exportaciones estancadas traen de cabeza
al sector - Publicado por Terra.es
Los
problemas del sector vitivinícola español
en 2005 parecen una radiografía de los sufridos
el año anterior, un consumo interior que apenas
sube y unas exportaciones que se mantienen estancadas
parecen haberse convertido en un mal endémico
para un sector estratégico de España,
a pesar, eso sí, de que los vinos españoles
son cada vez más reconocidos.
El
conjunto del sector es consciente de que hay que llevar
a cabo medidas para hacer frente a esta situación,
como campañas de promoción y divulgación
o analizar con la cabeza fría las debilidades
y fortalezas del sector.
Desde
el Ministerio de Agricultura se asegura que España
no debe acomplejarse, que se trata de uno de los sectores
con más potencial en los mercados internacionales,
pero lo cierto es que, un año más, los
viticultores se quejan de que venden la uva por debajo
de coste, mientras que las bodegas ponen sus miras en
la exportación como fórmula de aumentar
unas ventas que, sin embargo, siguen estancadas.
Con
datos hasta el tercer trimestre de 2005, las exportaciones
españolas de vino, aunque crecieron ligeramente
en valor (+0,5%) hasta 1.092 millones de euros, cayeron
en términos de volumen (-4,5%), por el descenso
de las ventas exteriores de los vinos a granel, con
1.055 millones de litros.
El
consumo interior, aunque en 2004 se frenó el
descenso registrado en los últimos 17 años,
sigue siendo bajo y apenas está en 28,4 litros
per cápita. Pero los resultados del consumo durante
los seis primeros meses de 2005 no arroja cifras alentadoras,
ya que, según datos del Ministerio de Agricultura,
el consumo de este producto en España cayó
el 2,2%, hasta 550 millones de litros y rompe así
la ligera recuperación con la que se cerró
el 2004.
La
promoción y la realización de campañas
de publicidad para fomentar su conocimiento entre los
consumidores, además de un consumo moderado de
vino, está entre las prioridades, pero, como
siempre, la financiación es el escollo.
Hace
ya un año, en diciembre de 2004, el Ministerio
reunió a todo el sector en Santiago de Compostela
para sentar las bases de la elaboración de un
Plan Estratégico del Vino, que debería
haber estado listo a mediados de este año y que,
entre otras medidas, recogía la necesidad de
impulsar una campaña publicitaria.
Respecto
a su retraso, el Ministerio asegura que los trabajos
están muy avanzados, pero como en Bruselas se
está planteando la modificación de la
Organización Común de Mercado (OCM) del
vino, cuya reforma será presentada en el primer
semestre de 2006 bajo la presidencia de Austria, este
Plan debería incluir también este aspecto.
La
actual OCM cuenta con mecanismos que han funcionado
bien, pero los cambios de la vitivinicultura comunitaria
reclaman un nuevo planteamiento, ya que, para empezar,
ha dejado de lado medidas tan importantes como las referentes
a la potenciación del comercio, ya que de poco
sirve modernizar la producción, si no se potencia
y se buscan medidas para colocarlos en el mercado.
En
cualquier caso, la OCM debe mantener, según el
sector, el mismo presupuesto para los actuales Estados
miembros, pero sobre todo garantizar la renta de los
productores, mejorar las estructuras comerciales del
sector y su vertebración, además de medidas
de promoción, entre otras, porque no sólo
España cuenta con mucho vino, al que hay que
dar salida.
Afortunadamente,
la vendimia terminó con unos resultados más
contenidos de los esperados inicialmente, y rondó
los 40 millones de hectolitros -se estima que el balance
vitivinícola pueda llegar en los próximos
años hasta los 50 millones de hectolitros-, eso
sí, parece ser que de buena calidad, ya que la
sequía, en este caso, ha beneficiado al viñedo,
al no proliferar enfermedades destacables.
Con
estas cantidades es más fácil abordar
los mercados, sobre todo, si se tiene en cuenta que
a principios de este año España obtuvo
una destilación de crisis por cuatro millones
de hectolitros de vino de mesa para paliar los problemas
de mercado debido a los grandes excedentes, cantidad
importante de vino que sale de los circuitos comerciales
ya que se destina, por ejemplo, a carburantes.
Los
excedentes y la difícil situación que
atraviesa el conjunto del sector le traen de cabeza,
porque no hay que olvidar que una parte muy importante
de la producción se corresponde a vino de mesa
y se vende todavía mucho a granel.
Sin
embargo, no todo es negativo, y algunas bodegas están
consiguiendo colocar los vinos españoles en lo
más alto del podio.Sin ir más lejos, el
crítico de vinos norteamericano Robert Parker
augura un boyante futuro para los vinos españoles
y que se convertirá en una verdadera potencia
vinícola mundial en el próximo decenio.
La
verdad es que el sector es consciente de estas aseveraciones,
pero está claro que hay todavía hay que
mejorar mucho más las producciones, pero también
las estrategias de comercialización.
Publicado
el 29 de diciembre de 2005
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