| Primera
nota
Crisis francesa que involucra al mundo
Especial
de Ricardo E. Brizuela
Nada produce un efecto tan apabullante
y contradictorio que observar la lucha que se desarrolla
en Francia, el otrora bastión del vino, por mantener
la supremacía de una industria que dia a dia
se desmorona.
Mientras
desde ciertas organizaciones y del gobierno mismo se
lleva a cabo una agresiva campaña contra el alcohol,
tremendamente exitosa hasta ahora porque da como resultado
la abstención de gran parte de consumidores que
se hubieran incoporado al segmento degustador del buen
vino, las asociaciones profesionales, los vitivinicultores,
los comunicadores relacionados, etc., entraron en una
espiral de locura para contrarrestar el efecto negativo
que tales campañas producen en la economía
del país.
La Tecnología de la Información
aporta su ayuda y diariamente internet se llena de argumentos,
en tanto los números frios destacan un tobogán
inacabable.
Los
defensores del vino - sobre todo las organizaciones
agrícolas - sienten que se los trata como delincuentes.
Basta ver este afiche ilustrativo que antepone las bondades
de un desarrollo pleno de la industria a la negación
de un desempeño marginal como distribuidores
de drogas.
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Líder
No (somos) Dealer (distribuidor) |
Por
otra parte, una ley de 1991 que lleva el nombre de Evin,
prohibe mostrar modelos publicitarios incitando al consumo.
Como para soslayar este requisito, en Burdeos - a principios
de este año 2005 - eligieron a la hermosísima
Catherine Gachet, winemakers que elabora su propio vino
para representar los intereses de la industria. Vean
los resultados.
Increíblemente la foto de la
izquierda fue rechazada por considerarla ilegal y muy
sugerente y la computadora se encargó de armar
una imagen alternativa (derecha) con la copa lejos de
los labios: "Los que me conocen saben que yo soy
realmente la de la primer foto", se cansó
de explicar Catherine. La señora Gachet tiene
37 años, es esposa de un dentista, tiene dos
hijos y produce 15.000 botellas de Clos Dady.
En
realidad la intransigencia gubernamental, se asienta
sobre la realidad de 45.000 muertes anuales por ebriedad.
"Es
mucho mas probable que se abuse del whisky u otras bebidas
parecidas y no del buen vino", dicen los defensores
de la producción estrella de Francia.
En tanto, una realidad social va empujando
a la adopción de medidas extremas y el gobierno
francés juega con una papa caliente que puede
significar un punto de eclosión a corto plazo.
Desde
el mundo empresario, en tanto, se estudia el mapa del
Nuevo Mundo: llevar dinero y experiencia a otras tierras
parece ser una decisión ya adoptada por muchas
empresas francesas.
Segunda
nota próximamente
Publicación: 28 de diciembre
de 2005
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