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España
La élite del oro líquido
Están
en lo más alto de la pirámide olivarera
española: las firmas Marqués de Griñón
(Toledo), Dauro (Girona y Mallorca), Abbae de Quiles
(Navarra), Marqués de Valdueza (Badajoz) y La
Boella (Tarragona) son los cinco miembros del selecto
club Grandes Pagos de Olivar. Comparten pasión
-oleícola- y misión: desarrollar la cultura
del aceite de alta gama en España y colocar sus
productos en los grandes escaparates internacionales.
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"Empezamos
siendo tres empresas y cada año intentamos sumar
un nuevo miembro, nos llegan bastantes solicitudes pero
nuestra asociación se basa en el autocontrol
y, además, nuestras normas son muy rigurosas",
explica Alfredo Barral, el presidente. Los aspirantes
deben ser aceites de oliva virgen extra, proceder de
olivares propios y de aceitunas recolectadas en el punto
óptimo de maduración, haber sido molturados
en almazaras propias y elaborados mediante sistemas
con un adecuado control de calidad en todas las fases
del proceso de extracción. Y, por último,
su principal actividad de la almazara tiene que ser
la elaboración y embotellado en envases de primera
calidad. En definitiva, aceites fieles al concepto vinícola
del chateau. "Nuestro aceite es un Vega Sicilia",
señala Barral. "En realidad, sólo
buscamos la excelencia. La calidad en oposición
a la cantidad", concluye.
Tras
tres años de andadura, el balance no podría
ser más positivo: "En estos momentos somos
referentes en vírgenes extra de alta calidad
en España y en el exterior". Incluso amenazan
con destronar a los aceites italianos. "Hace seis
años los vírgenes españoles eran
casi desconocidos en el mercado gourmet internacional
y se vendían a mitad de precio que los italianos,
hoy competimos al mismo precio y prestigio, estamos
conquistando el sector exterior". Ya han cumplido
uno de sus objetivos: situar el aceite español
en el lugar que le corresponde. A diferencia de Italia,
donde sienten idéntica devoción por el
vino y el aceite, en España aún queda
mucho por hacer. "La cultura del aceite de alta
calidad no tiene precedente, por eso es nuestra prioridad.
Queremos prestigiar los vírgenes, educar a la
gente y estamos avanzando". La mitad de la producción
de los cinco magníficos se queda en España,
el resto vuela a Estados Unidos, Suiza, Reino Unido.
"Es
paradójico, pero en un país con una tradición
olivarera como España la gente entiende muy poco
de aceite, ni siquiera saben distinguir un extra de
un refinado", continúa, "es un verdadero
zumo de frutas, que se cata igual que el vino, en boca
se mezclan sabores a manzana y plátano verde,
aromas cítricos. Es una delicia". Grandes
Pagos de Olivar organiza catas por las que han pasado
ya más de 1.000 personas -la sorpresa es la reacción
más generalizada- y, en estos momentos, ultima
el diseño de una copa apropiada para la degustación
de aceites.
Agosto
20 de 2007
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