De
acuerdo a una nota de El Economista de España,
las ventas de vino no paran de caer desde hace casi
25 años, y pese a una buena penetración
en mercados externos, las bodegas temen que se inicie
una guerra de precios. Esta posibilidad fué reconocida
por el presidente del OeMv, Rafel del Rey, quien sostuvo
en declaraciones que "Existe preocupación
en el sector porque se están estrechando los
márgenes y es cierto que
hay una incipiente bajada de precios".
Crisis
Guerra de precios
genera debate en España
(cont.)
El
bodeguero Felix Solís, presidente de
la Federación del Vino, sostuvo también
respecto a esta alternativa de bajar los precios
para enfrentar declive de las ventas que
"debido
al agravamiento de la crisis y el descenso del
consumo, en los últimos meses estamos
observando bajadas de precios, en algunos casos
a través de promociones especiales con
descuentos del 20 al 30%, que pueden ser muy
arriesgadas y que al final acaban por convertirse
en un error, entre otras razones porque a los
viticultores hay que pagarles también
unos precios justos". Según las
últimas estadísticas dadas a conocer
por el OeMv, la caída de precios se está
agudizando en plena crisis, pero es una constante
desde hace tiempo. Al cierre del primer trimestre
de 2010 el precio medio por litro se situaba
en España en 2,38 euros, al cierre del
primer semestre de este ejercicio se había
reducido a 2,26 euros y ahora estaría
en sólo 2,16 euros. Según indica
El Economista, no es sólo un problema
en el mercado nacional, sino también
en el exterior. El precio medio por litro de
vino español - dice - estaba fuera de
nuestras fronteras en el año 2001 en
1,34 euros; al inicio de la crisis se situó
ya en 1,19 euros y ahora es de sólo 1,03
euros. Es decir, que ha caído en la última
década un 23%. La explicación
radica fundamentalmente en que España
sigue exportando mucho vino a granel, cuyos
precios, lógicamente, son mucho más
bajos.
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En
este contexto, Felix Solis opina: "Hay que intentar
que nuestras bodegas incrementen las ventas de vino
embotellado, que tiene más valor añadido".
Aunque los grandes clientes internacionales - concluye
El Economista - siguen siendo nuestros socios comunitarios,
los mercados estratégicos están fuera
de la Unión Europea. Se trata, fundamentalmente,
de los mercados asiáticos, especialmente China,
los países del Este de Europa, Rusia y Estados
Unidos.
Estas
opiniones abren la puerta a un gran debate en la industria
del vino español y no son pocos los que aseguran
que de nada vale una política de descuentos de
esta naturaleza, que en definitiva, solo favorece al
sector distribuidor y no llega a aliviar el bolsillo
del consumidor final, y substrae beneficios al sector
mas desprotegido, como son los viñateros..
El
tema tiene, como se vé, muchas aristas. Probablemente,
la recesión y la incertidumbre en la que se desenvuelve
la economía española, con un incremento
notable de desocupados y la presencia de grandes grupos
de indigentes en sus principales centros poblacionale
- sobre todo en ciudades del porte de Madrid - ayude
al incremento de esta problemática con la que
se enfrenta el vino de ese país, donde la vitivinicultura
es un pilar económico fundamental. La exportación
- sin dudas - es la clave, pero una política
de pecios en baja influirá en el futuro en la
imagen del producto, dificultando una recomposición
compensatoria.