Mercados
Hoy, venderle a China no
reportará dinero fácil
Las
perspectivas de rápidos negocios y la obtención
de dinero fácil debido al interés de los
chinos, de lo que se hace eco la prensa del mundo, puede
ser una trampa para productores desprevenidos que concurren
con sus vinos a un mercado muy dificil. En este mes
de noviembre se multiplicaron en Hong Kong los eventos
y ferias, y los resulados no favorecieron mucho el empeño
de esperanzados expositores.
Mercados
Hoy, venderle a
China no reportará dinero fácil
(cont.)
El
mercado chino ofrece dos caras de una misma moneda:
por un lado, un informe de The International Wine
and Spirit Research, basado en Londres, señala
que China es el mercado de más rápido
crecimiento, y que este año desplazará
a Gran Bretaña de su lugar como uno de
los mayores consumidores del mundo. El informe
pronostica que el consumo de vino en el país
asiático se duplicará a 250 millones
de cajas de 12 botellas para el año 2016.
Si las tasas de crecimiento se mantienen sin cambios,
el país podría convertirse en el
mayor mercado mundial de vino en los próximos
20 años, sostiene. Sin embargo, no todas
son miel sobre hojuelas, y aquí es donde
aparece la otra cara. Las clases altas gastan
fortunas en un consumo exhibicionista de las etiquetas
mas caras del mundo, en tanto en el nivel de abajo,
el incipiente consumo ya está cubierto
por productores locales y empresas occidentales
que se han radicado hace tiempo (como Torres de
España), y venden vinos de muy bajo precio.
En el centro está una amplia franja de
clase media que es campo de nadie, y que tiene
muchas dificultades en entender de qué
se trata lo que occidente les ofrece, sin cultura
enológica, sin hábitos y sin guia
que les ilustre en su propio idioma.. En el camino
quedan las mejores intenciones - lo testifican
las 10 mil botellas abandonadas en las calles
de Hong Kong la semana pasada - y los escasos
presupuestos de miles de ilusionados empresarios
vitivinícola de todo el mundo.
Tags:
China Vino Importación Mercado Marketing
Educación Consumo
En
la última realización de The Hong Kong
International Wine and Spirit Faire, realizada en los
primeros días de este mes de noviembre concurrieron
mas de 1.000 expositores procedentes de 37 países,
con la esperanza de llegar a acuerdos con 2.750 compradores.
"Por primera vez concurrieron viñedos de
los países que por lo general no se conoce por
sus vinos, incluyendo Georgia, Israel, Letonia y Malta",
dice el periodista Kelvin Chan en su crónica
para la agencia AP.
También
productores del Nuevo Mundo, como Argentina, Chile,
Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica trataban
de llamar, desesperadamente, la atención de posibles
compradores, o representantes que les ayude a cerrar
acuerdos para no perderse el útimo vagón
del tren del consumo chino. "Será un reto
particular para esta gente - comenta Antonio Gaudioso,
gerente de exportaciones de Vecchia Cantina di Montepulciano,
una cooperativa de la Toscana de Italia - porque deberán
enfrentarse a una competencia de precios". Pero,
independientemente de su origen, los productores tendrán
que trabajar duro para educar a las nuevas clases medias
de China sobre el vino y gastar dinero en la promoción
de sus productos.
Un
desafío particular, sostienen especialistas,
será habituarlos a acompañar sus comidas
con vino de uva: hoy sus preferencias están en
el polo opuesto, favoreciendo bebidas de tradición
en la cultura china, como por ejemplo el baijiu, un
licor de sorgo con más de 50 por ciento de alcohol.
Mas
realistas, muchos productores de Europa y empresas de
primera línea de Sudamérica, comienzan
a elaborar planes muy serios para incursionar decididamente
en mercados con mas perspectiva, menos inversión
y mas afinidad cultural, como Latinoamérica (Brasil,
México, Colombia, Ecuador, Panamá, Costa
Rica, Venezuela). "Cuando llegue el 2016 y se cumplan
los pronósticos que señalan un consumo
de 250 millones de caja - nos dice un empresario fogueado
en esta lides internacionales - tendremos tiempo de
entrar para morder un pedazo de esa torta con vista
a los próximos 20 años; los chinos serán
mas y sabrán mas sobre vino", dice sonriendo.
Un buen razonamiento no exento de filosofía oriental:
tiempo al tiempo. La misma materia que requiere la hechura
de un buen vino. Para entonces también, los técnicos
que China destina a sus planes de penetración
económica en Latinoamérica, habrán
regresado varias veces a su país con una nueva
experiencia que pueden transmitir a sus connacionales:
el conocimiento del vino occidental.