Sin
embargo, crece el número de expertos que
sostienen que la calidad del vino se verá
resentida en el futuro como consecuencia del aumento
de la temperatura en los países que tradicionalmente
han cultivado la uva. Los enólogos argumentan
que cada vez se produce una maduración
más rápida de la uva, con el consiguiente
aumento del azúcar y del grado alcohólico,
al mismo tiempo que disminuye la acidez. Hay un
desfase entre la madurez de los azúcares
y la madurez del aroma. Además del cambio
en la calidad, el vino se convervará peor
en la botella, advierten. El calor también
propicia un pH alto, y de esta manera hay más
riesgos de presencia de microorganismos en los
caldos.
El
cambio tan temido ya está en casa
Ampliar
con el mouse
Como
reafirmación de este material publicado
por el diario La Razón de España,
una investigación de Diario
del Vino logró detectar
los últimos ejemplos de una realidad
que ya es incontrastable: En sus edición
de ayer el diario británcio The
Independent publica los mejores
vinos de Inglaterra que accedieron por primera
vez al medallero del Decanter World
Wine Awards 2010 en un número
de 48 etiquetas, compitiendo con muestras
de todo el mundo. Ver
la información en este link |
¿Es
sólo una amenaza que se cierne a largo
plazo o es una realidad?
¿Tendremos peores vinos en España
en un futuro? ¿Hay posibilidades de cambiar
esta tendencia? "Si el clima sigue cambiando,
de aquí al año 2080 todas las regiones
británicas producirán vino",
ha asegurado Richard Shelley, profesor de geología
en el Imperial College de Londres, tal y como
explica en "The Guardian". De momento,
en Inglaterra la superficie cultivada de uva creció
un 50% en los últimos cinco años.
Para detener esta tendencia, un total de 26
bodegas españolas unieron esfuerzos en
2008 en el Proyecto Demeter. El
propósito es conocer las bases científicas
que van a permitir la adaptación de los
procesos fermentativos a las nuevas condiciones
de mostos y vinos, partiendo de la premisa de
que en el futuro se acentuará el cambio
climático y crecerá la escasez de
agua.
Los
resultados que arroje el Proyecto
Demeter, el estudio más ambicioso
que se ha hecho en España al respecto,
se conocerán el próximo año,
y probablemente giren en torno a cuestiones como
la investigación genética que permita
dar con nuevas variedades que requieran menos
agua y soporten mejor las altas temperaturas.
Por ello, desde la campaña de 2009 y hasta
2011 se están analizando diferentes variedades:
una tinta (tempranillo) y dos blancas (albariño
y verdejo) en viñedos con climas distintos.
En
busca del frío
Entretanto, ya hay bodegas que han cambiado la
localización de sus viñedos en busca
de lugares más fríos. El Grupo Torres
plantó en Lérida hace tiempo sus
cepas en una zona considerablemente alta con el
objetivo de esquivar las consecuencia del calor.
Hay varias zonas de riesgo. En el V Foro Mundial
del Vino se habló del “estrés
térmico” que están sufriendo
las cepas en Aragón, una región
que ha padecido escasez de agua y altas temperaturas.
En Bodegas Torres la recogida
de la uva se ha adelantado en las últimas
campañas. Si hace unos años la recolección
se hacía en la segunda semana de septiembre,
el año pasado se hizo en la última
de agosto. Esta empresa está experimentado
con nuevos cultivos y metodologías que
les ha llevado a utilizar mallas metálicas
para proteger la vid del sol. La alternativa de
la deslocalización, trasladar las cepas
a otras latitudes, tiene sus riesgos. Hay quien
avisa de la contradicción que supone para
las denominaciones de origen salirse del espacio
geográfico que da sentido al sello de calidad.
Pase
lo que pase, lo cierto es que en las bodegas españolas
existe esta preocupación y que muchas están
trabajando en soluciones para que en un futuro
el cliente que quiera disfrutar bebiendo un buen
vino en el restaurante no tenga que elegir uno
“made in England”.
Fuente:
La Razón (España) - Investigación:
Diario del Vino
24
de agosto 2010