Ensenada
El
vino: la pasión que mueve a Baja California
no tiene un correlato en el Concurso de Ensenada
A
quienes nos mueve el espíritu del vino
y tenemos el privilegio de conocer el mundo sin
frontera de esta industria, nos sorprende poco
la pasion que encontramos en zonas como Mendoza,
Burdeos, Ribera del Duero, Rioja, California,
los valles de Chile, La Mancha, para nombrar sólo
algunas. Damos por sentado que quien pertenece
a esta elite de productores, escritores, consumidores,
comerciantes, catadores, degustadores, profesionales,
etc, que integramos la fauna del vino debe tener,
por cierto, eso mismo: una gran dosis de pasión,
de buen gusto y de tiempo.
Estas prolijas hileras en terraza
no son de ninguna DO de Europa, ni de Mendoza
ni de Australia. Pertenece al Rancho Mogorcito
de Viñas de Garza, un modelo de explotación
del Valle de Guadalupe, Ensenada.
Sin
embargo, el caso de Ensenada, en Baja California,
excede con creces todo lo visto y aprendido en
el mundo. Aquí se respira vino, se habla
de vino, se consume vino y se hace vino. Todo
junto, todos al mismo tiempo y todos en el verdadero
signficado del término. En esta relativamente
pequeña comunidad no hay nadie que no lleve
- parafraseando a Napoleón - la etiqueta
de bodeguero en su mochila.
El
concurso "Ensenada Tierra de Vinos"
En
este contexto, se desarrolla año a año
el Concurso "Ensenada Tierra del Vino",
un certamen que debiera aspirar a reunir en su
seno la respresentatividad que la zona en la que
se realiza pareciera corresponderle por derecho
propio.
Pero,
pese a un inocultable esfuerzo, los resultados
son magros.
En
esta edición, aceptamos el ofrecimiento
de participar como observadores del citado certamen,
habida cuenta que en la edición del año
pasado a nuestro medio (el único) le tocó
la ingrata tarea de señalar un pésimo
manejo de las relaciones del mismo con la Organización
Internacional de la Viña y el Vino (OIV),
en un cuasi doloso intento de asegurar que contaba
el certamen con el auspicio de ese ente internacional.
Para quienes no están al tanto de ese episodio,
en
este link pueden consultar los hechos,
y para quienes lo conocen, aspiramos que esto
les refresque la memoria y no se sientan en la
tentación de catalogar nuestro trabajo
como "un intento de desprestigiar el concurso".
Es pertinente aclarar que la UABC nunca aclaró
debidamente este episodio, manteniendo un silencio
pertinaz, aunque todos y cada uno de los cargos
publicados fueron ratificados en París
por directivos de la OIV a las mismas autoridades
máximas, organizadoras del Concurso.
Nuestra
esperanza al tomar esta responsabilidad de Observadores,
era encontrarnos con una situación que
nos ayudara a testificar que el manejo del tema
por parte de las autoridades del evento, se habían
encaminado de manera de presentarlo en el plano
internacional que le corresponde, a partir de
la responsabilidd que tiene al estar inserto dentro
de las actividades oficiales de la Vendimia de
Ensenada.
Fuimos entonces,, dejando de lado otros compromisos
y afrontando nuestros gastos de traslado, hotelería
- excepto tres noche de hotel pagado por el Certamen
que nos invitaba - comunicaciones, etc., en el
convencimiento que empleábamos un tiempo
valioso para obtener información que nos
permitiera informar a nuestros lectores
de todo el mundo, no sólo de México.
Lamentablemente
regresemos con un convencimiento:
Este
no es el certamen que el esfuerzo de la Industria
Vitivinícola de México se merece.