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Conflictos
Inician
juicio contra Gallo por falso Pinot
La
información de este caso nos hace saber de la pena
que el 17 de febrero un tribunal francés impuso
a un grupo de vitivinicultores de Languedoc-Rousillon
por vender falso pinot a la multinacional E&J Gallo.
La secuela de la misma nos indica ahora que también
Gallo fué denunciada en su país, por un
grupo de consumidores con la acusación de competencia
desleal, publicidad engañosa y fraude. El origen
de todo este enredo fellinesco o de apariencia de sketch
cómico, sin embargo, puede reconocerse en el estreno
de la película Sideways (Entre Copas), en un proceso
que fielmente grafica la relevancia de la alianza producción,
comunicación y consumo. Veamos los detalles resumidos.
El
consumo de vino de parte de los norteamericanos tomó
un auge extraordinario en la década de los años
¨90. Influyó mucho el fenómeno denominado
"La paradoja francesas" que por entonces (1992)
el programa "60 minutos" (líder como
programa periodístico de EE.UU.), puso a la consideración
masiva, asegurando que en Francia se había logrado
la inmunidad a ciertas enfermedades (sobre todo cardivascusculares)
por su alto consumo de vino. El resultado fué espectacular:
el consumo de vino tinto marcó records absolutos.
El año 2005 los viñedos americanos, particularmente
los de California, ya entregaban a los consumidores .un
excelente vino, sobre todo con variedades Merlot y Cabernet
Sauvignon y se habían incorporado fervientemente
al consumo una amplia capa de clase media, al impulso
entusiasta de wine writter como el inefable Robert Parker
(pionero de 30 años de trabajos y recomendaciones
de cata) y una pléyade de columnistas de los diarios,
grandes y pequeños, de gran influencia en regiones,
ciudades y pueblos americanos. Ya entonces se disfrutaba
de una época dorada del consumo, la misma que ahora
le permitira avanzar al primer puesto mundial.
En
ese contexto - en el año 2005 - se estrena la película
Sideways. El argumento es conocido: Una pareja de amigos
sale a un viaje por los viñedos de California a
disfrutar la vida, a manera de despedida de soltero de
uno de ellos. Fué una realización impecable,
con una estrella, el pinot noir lanzado desde la pantalla
grande del éxito, con un mensaje subliminalmente
dionisíaco que impactó en multitudes. Volvió
a repetirse el fenómeno de "60 minutos"
y se disparó ahora el consumo de ese varietal.
Sin embargo, el pinot noir es selectivo: su delicadeza
no condice con paños de cultivos mayores.
Esta
vez se imponía buscar pinot fuera de California.
Gallo entonces se dirigió a la tierra del Pinot
Noir: Francia. En el año 2006 hizo un convenio
con la sociedad coopertaiva francesa Sieur d'Arques, quien
le suministró hasta el 2008 135.000 hectolitros
de supuesto pinot noir, que distribuyó bajo la
marca Red Bicyclette.
El
pinot noir falso vendido a Gallo fué descubierto
por los mismos franceses (cuyo tribunal condenó
finalmente a los miembros de esta sociedad en un tribunal
de Carcassone el 17 de febrero pasado) y en ningún
momento por la empresa norteamericana. Según especialistas,
esta cifra supera en mucho los mismas posibilidades de
los viñedos de esa variedad en la región
gala.
Ahora,
el buffet de abogados norteamericano Kingsley and Kingsley,
en representación de los consumidores, intentará
probar la responsabilidad de Gallo con los cargos de competencia
desleal, publicidad engañosa y fraude. También
accionarán contras los productores franceses sancionados,
poniendo una piedra en el zapato de Zarkozy, que visita
Estados Unidos en pocos dias. Una victoria de los consumidores
no será fácil; mas bien casi imposible,
porque no se trata de un juicio con pruebas concretas,
pero la importante distribuidora podría ser condenada
por no tener cuidado razonable de sus productos.
Pareciera
ser el fin de esta historia de glamour (cine), engaños
(etiqueta fraudulenta), esfuerzos (miles de agricultores
inocentes de Languedoc-Rousillón) y aventuras diplomáticas,
digna de un nuevo guión cinematográfico.
El tiempo tiene la última palabra.
Ricardo
Brizuela
05
de marzo de 2010
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