Diario
del Vino reflejó este trabajo desde su inicio. En
este link puede leerse el lanzamiento del proyecto en
una colaboración del bodeguero chileno Fancisco Gillmore.
El mismo tiene su origen en un comentario que el actual Ministro
de Relaciones Exteriores de Chile, Mariano Fernandez - catador
de profesión - le hizo oportunamente al empresario
Miguel Torres.
Miguel Torres
|
Pedro
González tiene 52 años. Vive en el
sector de Carrizal, en pleno secano de la Región del
Maule. Toda su vida ha hecho lo mismo: producir
uvas de la cepa país.
González no tiene muchas opciones más. La falta
de canales de regadío en la zona hace que sea imposible
plantar hortalizas o maíz, cultivos más rentables.
Sus diez hectáreas de antiquísimas parras en
cabeza -"ya eran muy viejas cuando mi papá
compró este terreno", explica González-
son la única oportunidad real de obtener ingresos para
vivir.
Y no sólo para Pedro González. También
para sus hijos Francisco y Sebastián, que trabajan
con él. "No me alcanza para pagarle a alguien
de afuera y para ellos es difícil encontrar algo mejor,
pues la situación acá no es muy buena",
reconoce el agricultor.
La historia de González se repite cientos, sino miles,
de veces en el secano del Maule. Agricultores que
sobreviven a duras penas gracias a sus parras de uva país.
El gran problema es que se trata de un círculo vicioso.
Si bien esa cepa genera ingresos, también es cierto
que son muy escasos, ya que no se le reconocen buenas condiciones
viníferas y con suerte es usada para hacer vinos de
bajo valor. En parte, eso ayuda a entender por qué
la Región del Maule, en forma consistente a través
del tiempo, tiene uno de los mayores índices de pobreza
rural de Chile.
Ninguneada por las grandes compañías
vitícolas por el carácter rústico de
los vinos que da, la cepa país es la que tiene el precio
más barato en Chile. Tanto es así es que este
año se llegaron a ofrecer sólo 70 pesos por
kilo, frente a los 300 pesos por kilo que ofrecieron las viñas
por uvas cabernet sauvignon de nivel reserva.
Pedro González reconoce que tiene un pasar un poco
mejor que sus vecinos, pues es socio de la Cooperativa de
Loncomilla, que procesa las uvas y las vende como vino a granel
a grandes viñas. Gracias a esa industrialización
es capaz de generar un poco más de ingresos como productor
de uva país.
Sin embargo, desde el año pasado, Pedro González
hace una contribución clave para cambiar la cara de
la uva país. A partir de 2008, junto a una
decena de productores de todo el Maule, vende una pequeña
parte de su producción a un grupo de investigadores.
Los compradores son miembros de un joint venture entre la
Universidad de Talca y la viña Miguel Torres y su objetivo
es tan ambicioso como rupturista: producir vino espumante
a partir de la, hasta ahora, humilde cepa país.
El
nombre oficial del proyecto es "Evaluación
técnica y económica de vino espumante a partir
de cepas tradicionales de la VII Región".
El mismo que se hizo acreedor del premio a la Innovación
Agraria 2009 de la Fundación de Innovación Agraria
del Ministerio de Agricultura, BancoEstado y Revista del Campo.
A pesar del escaso tiempo de trabajo, los resultados cualitativos
del espumante de país llamaron la atención,
cuando fue presentado ante críticos y periodistas de
vino en Santiago en marzo pasado.
La mezcla entre calidad, potencial de impacto social y económico
en pequeños agricultores y la posibilidad de rescatar
un cultivo tradicional y posicionarlo como un representante
del país en los mercados internacionales sedujeron
al jurado del Premio a la Innovación Agraria 2009.
Por unanimidad, se decidió otorgarle el primer lugar.
Creatividad
Marigen Hornkohl, ministra de Agricultura y presidenta del
jurado, afirma que el premio a la innovación es un
reconocimiento a la creatividad y el esfuerzo de quienes transforman
un obstáculo o una necesidad en una oportunidad para
impulsar la competitividad de Chile.
"Se premió el proyecto de la viña Miguel
Torres y de la Universidad de Talca por su aporte a la evaluación
de aspectos técnicos y económicos de la fabricación
de un vino espumante con la tradicional uva país. Esta
iniciativa espera generar otras perspectivas de negocio para
los pequeños agricultores que viven del cultivo de
esta cepa característica de las zonas de secano",
explica Marigen Hornkohl.
Desde el otro lado de la línea telefónica, en
España, Miguel Torres, dueño de la viña
del mismo nombre, no oculta su alegría por ser parte
del grupo que recibió el galardón.
"Esto ha sido interesante. Viene a confirmar las
posibilidades que tiene la viticultura chilena. Todavía
es un país joven en este tema, llevan menos de 500
años. Hay mucho por hacer todavía. Este vino
espumoso es una muestra de que se pueden lograr muchos avances
en cuanto a zonas, cepas y nuevos productos. Chile tiene un
gran potencial de desarrollo", afirma el viñatero
Miguel Torres.
Yerko Moreno, director del Centro Tecnológico de la
Vid y el Vino de la Universidad de Talca, también mostró
júbilo por el premio recibido.
"Es muy gratificante lograr un premio. Uno no investiga
en pos de lograrlos, pero indudablemente, es muy agradable
para el equipo que trabaja en este proyecto recibir ese reconocimiento
público. Nos estimula a hacer nuevos proyectos innovadores",
explica Yerko Moreno.
Mayor sintonía fina
Como buena sociedad, en el proyecto innovador ganador del
2009 el trabajo de las partes está bien definido.
La Universidad de Talca investiga el manejo a nivel de huerto
y se encargó de ubicar a productores de uva país
de diferentes áreas del Maule. En tanto, la viña
Miguel Torres pone su experiencia en la fabricación
de vinos espumantes para estudiar las mejores técnicas
de procesamiento de la uva país.
En 2007, la Universidad de Talca y la viña Miguel Torres
decidieron unirse para postular a fondos de la Fundación
para la Innovación Agraria (FIA). Su fin era llevar
a cabo un estudio de tres años sobre el potencial de
la uva país.
La FIA dio el sí y los respaldó con 30 millones
de pesos. A comienzos de 2008, en la Universidad de Talca
se decidió trabajar con productores de Yumbel, Cauquenes
y San Javier. Cada uno de los viñateros entregó
casi 1.500 kilos de uva en promedio.
En la viña Miguel Torres, la uva quedó al mando
del enólogo Fernando Almeda. Se decidió
trabajar esa materia prima con el método tradicional,
el mismo con el que se hace el champagne y en el que la segunda
fermentación se realiza al interior de las botellas.
"Ya vamos en el segundo año de producción
y estamos desarrollando una mayor sintonía fina respecto
de la elaboración. A pesar de ello, los resultados
son buenos pues logramos una intensidad aromática interesante
y una buena frescura en boca", afirma Fernando Almeda.
Abrir nuevos mercados
Aunque el proyecto finaliza en 2010, los participantes ya
están mirando más allá.
"La verdad es que tiene que venir una segunda parte,
que es el estudio de mercado. Tenemos un buen producto de
base a partir de una inversión modesta. Ahora viene
la fase de determinar qué mercados pueden aceptar este
producto y a qué precio. Mi recomendación va
a ser que el dinero del premio, los 5 millones de pesos, se
inviertan en estudios de demanda potencial para saber dónde
podemos ir a parar. Además, sería importante
que las viñas chilenas se animen. Esto es un proyecto
que debe ser de todos, no sólo de Miguel Torres",
afirma el viñatero catalán.
Yerko Moreno, en tanto, reconoce que este proyecto provocó
efectos inesperados en la misma Universidad de Talca.
"Nos llevó a tener una mirada distinta de
la agricultura del Maule. A revalorizar lo que es propio de
ella y a potenciarla. No queremos transformarla en lo mismo
que el resto de la zona central. Por eso estamos diseñando
proyectos para estudiar el potencial de la uva moscatel y
cómo mejorar la agricultura de secano. De esa forma
la región va a poder ofrecer al mundo productos únicos
y de mayor valor", concluye Yerko Moreno.
Marigen Hornkohl, ministra de Agricultura.
"La innovación no es un proceso lineal. Abarca
actividades más allá de la investigación,
como entrenamiento, finanzas, diseño y comercialización.
Además, implica la interacción de las empresas
y productores con su entorno, es decir, con universidades,
centros de investigación, consultoras, consumidores,
proveedores, e incluso competidores".
Ricardo Auad, gerente de Pequeña Empresa de
BancoEstado
"El proyecto ganador le agrega valor a un producto que
es prácticamente marginal. Además, se espera
que muchos pequeños agricultores se vean beneficiados.
Como banco nos interesan las mejoras en la producción,
comercialización y acceso a los mercados, de tal forma
que les permita mejorar sus ingresos a las personas.
Vieja como el país"
Aunque está relegada tanto geográficamente,
en el secano del Maule y del Biobío, como económicamente,
por sus bajos precios, la uva país es central en la
historia del vino chileno.
Los expertos señalan que su origen se remonta a los
primeros conquistadores españoles y habría llegado
en estacas o en semillas de pasas desde Perú. Tiene
similitudes con las variedades mission de California y criolla
chica de Argentina.
Actualmente, los datos oficiales indican que existen cerca
de 15 mil hectáreas de esta variedad plantada en Chile.
Los jueces
El jurado de la versión 2009 del Premio a la Innovación
Agraria estuvo compuesto por: Marigen Hornkohl, ministra de
Agricultura; Paula Escobar, editora de Revistas de El Mercurio;
Ricardo Auad, gerente Pequeñas Empresas BancoEstado;
Luis Mayol, presidente SNA; Jorge González, subgerente
Pequeñas Empresas BancoEstado; Pedro Bustos, agricultor;
Raúl Iturrieta, pequeño agricultor; Rodrigo
Vega, director ejecutivo FIA, y Patricia Vildósola,
editora de la Revista del Campo de El Mercurio.
Eduardo Moraga Vásquez. Revista del
Campo - Chile
02
de Septiembre de 2009
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