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Según
el Diario de Jerez la única realidad es que Bruselas
ha comunicado oficialmente su negativa a aprobar las solicitudes
de España, que en el caso de Jerez se presentó
para 500.000 hectolitros -100.000 botas- que, ante la falta
de salida, van a complicar, y mucho, la nueva campaña,
tanto por el cúmulo de excedentes que restarán
rentabilidad a la actividad, como por la dificultad para alcanzar
acuerdos decisivos, como el límite de calificación
o el precio de la uva, que nadie parece dispuesto a afrontar
en una situación tan comprometida como la actual.
El
Marco se confió después de que el secretario
de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, asegurara durante su
última visita a la ciudad, en mayo, que todo estaba
atado, explicaron fuentes del sector. Distintas denominaciones
de origen españolas aspiraban en conjunto a destilar
unos 800.000 hectolitros, una cantidad razonable
a las que a última hora se sumaron, sin embargo, los
dos millones de hectolitros solicitados por Castilla-La Mancha
y que han provocado, según las mismas fuentes, el rechazo
de Bruselas.
La
destilación de crisis era la mejor opción antes
de la inminente entrada en vigor de la nueva OCM (Organización
Común de Mercado) del vino, por la que se suprime este
mecanismo, ya que el arranque voluntario de viñedo,
la otra alternativa que ofrece la reforma del vino para ajustar
producción a demanda, sigue sin despertar demasiado
interés entre los viticultores del Marco.
Con la nueva campaña encima, ya es
tarde para buscar otras alternativas, por lo que al sector
tendrá que elegir entre descalificar parte de los excedentes
para buscar salida a menor precio en el mercado a la producción
excedentaria, o mantener el vino almacenado, limitándose
así la capacidad para dar entrada a la producción
de la próxima vendimia.
De momento, en el sector no hay mucho ánimo
de sentarse a negociar porque hay que adoptar decisiones drásticas
y nadie parece dispuesto a dar el primer paso. Todo apunta
a que hoy en el pleno del Consejo Regulador se dejarán
pendientes las decisiones importantes, en concreto, el límite
de calificación, que las bodegas tratarán lógicamente
de bajar e incluso desde Fedejerez barajan ya una propuesta
que supondría un mínimo histórico si
la situación no cambiar sustancialmente.
Las bodegas, de momento, se muestran reacias
a renovar los contratos a los viticultores y, a un mes del
inicio de la vendimia, hay muchos viñistas que desconocen
aún dónde van a entregar su uva, si es que consiguen
colocarla.
Julio
30 de 2008
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