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El
francés Michel Rolland es propietario
de una rara unanimidad en el mundo del vino: amigos y enemigos
lo consideran el enólogo más influyente de la
actualidad. Trabaja para más de cien bodegas en 14
países diferentes – que incluyen Brasil,
donde es consultor de la bodega Miolo-. Es famoso por comenzar
sus proyectos casi desde cero, lo que significa que, al llegar
a la bodega que lo contrató, Rolland cambia todo –desde
la manera de plantar las parras hasta el proceso de cosecha
y de vinificación de las uvas. Por eso es odiado por
algunos productores, quienes lo acusan de estandarizar demasiado
los vinos que hace. Para esos productores, Roland tiene el
mal hábito de eliminar las características originales
de los vinos con que trabaja, lo que haría que todos
quedaran muy parecidos, gracias a lo cual se crearía
una especie de "marca registrada" de su
actuación.
Agrade o no el trabajo de Rolland, el hecho es que
él entiende mucho de vinos. La mayor parte
de su trabajo está concentrada en Francia, donde colabora
con 70 productores. Hace algunos clásicos de ese país,
como el Château Pontet-Canet y el Château
Pape-Clement.
En
Estados Unidos Rolland trabaja para 14 bodegas,
entre las cuales se hallan Harlan Estate.
En América del Sur, es responsable
de los vinos Yacochuya y Clos de
los Siete, argentinos. Y del clásico Clos
Apalta, de la chilena Casa Lapostolle.
Rolland estuvo en Brasil hace un
tiempo, para una degustación vertical del
Clos Apalta. En este tipo de evento se degustan cosechas diferentes
del mismo vino, con el objetivo de realizar una evaluación
más profunda de su evolución. Antes de la degustación,
Rolland conversó largamente con ÉPOCA.
La
entrevista tuvo lugar en la Wine Library del Hotel
Hyatt, en São Paulo. Junto
con él estaba Ciro Lilla, dueño
de la importadora Mistral, que promovió
el evento -y vende el Clos Apalta en Brasil.
Lea
a continuación toda la entrevista con Rolland.
ÉPOCA
– Usted es probablemente el enólogo más
influyente de la actualidad. ¿Qué le parece
ese rótulo?
- Michel Rolland – No tengo idea... Me parece que
hay algo de generoso, porque no se puede saber cómo
alguien se vuelve una estrella en el mundo del vino. Comencé
a trabajar en enología muy joven, en Bordeaux. Comencé
porque amo el vino, no porque quisiera tener éxito.
Me gusta lo que hago. Amo mi trabajo. Y las cosas fueron sucediendo
naturalmente. Me parece que trabajé bien y fui conquistando
espacio. Hoy algunas personas creen que soy muy importante.
Por mí, bárbaro. No sé si lo soy, es
difícil decirlo...
- ÉPOCA – ¿Usted cree que merece
ese título?
- Michel Rolland – Creo que trabajo bien (risas).
Estoy yendo en la dirección correcta. Soy muy curioso,
viajo por el mundo para saber lo que los productores están
haciendo con sus vinos. Entonces sé lo que ocurre en
ese mercado. La parte fea es que tengo que pasar mucho tiempo
en los aeropuertos. Viajo demasiado. No hay ningún
enólogo loco como yo, que viaje tanto como yo. Es necesaria
mucha resistencia física. Acabo comiendo demasiado,
bebiendo demasiado... Es una vida fantástica pero peligrosa.
Hasta ahora he aguantado. Entonces, tal vez merezca ese título.
- ÉPOCA – ¿Cómo es su trabajo
en Casa Lapostolle?
- Michel Rolland – Voy a Chile cuatro veces por
año. Me quedo tres días por viaje, por lo tanto
paso 12 días ahí anualmente. Es suficiente.
El proyecto de Casa Lapostolle es muy interesante. A mediados
de la década de ‘90 ellos conversaron conmigo
y me pidieron que los ayudara a producir el vino del futuro.
Tratar de dar respuesta a lo que era posible hacer en ese
viñedo para extraerle su máximo potencial. El
desafío fue grande. Mi trabajo fue llegar a la bodega
y cambiar algunas cosas para mejorar. Fue lo que hicimos en
Casa Lapostolle y especialmente con el Clos Apalta.
- ÉPOCA – ¿Por qué éste
es un vino especial?
- Michel Rolland – Buena pregunta. No sé.
- ÉPOCA – Si Ud. no sabe... ¿Es un buen
vino?
- Michel Rolland – Me parece que sí (risas).
Cuando comenzamos, para ser sincero, yo no sabía para
dónde ir. Hicimos la primera cosecha en Casa Lapostolle
en 1994. Creamos un vino con la uva chardonnay, otro con merlot
y otro con cabernet. En 1997 obtuvimos una cosecha excepcional
en Chile. Entonces tuvimos la idea de crear una bebida especial,
un vino top de línea. Nació el Clos Apalta.
Compramos nuevos barriles de roble y produjimos una cuvée
especial.
- ÉPOCA – ¿Cuál es la diferencia
entre Clos Apalta y otros grandes vinos chilenos, como el
Don Melchor, de Concha y Toro, el Seña, de Eduardo
Chadwick, y el Almaviva, de Concha y Toro y Rothschild?
- Michel Rolland – Creo que es la presencia de la
uva carmenère. En el Clos Apalta usamos un porcentaje
mayor de esa uva, entre 60 y 70%, según la cosecha.
Nunca usamos más de 20% de cabernet sauvignon. En cambio
los otros hacen lo contrario. Usan más cabernet que
carmenère. En Chile la carmenère resultó
muy buena.
- ÉPOCA – ¿La diferencia es sólo
en relación con el porcentaje de uvas?
- Michel Rolland – Bien, todo es importante. El
proceso de producción puede ser importante. Pero no
tengo elementos para decirle a Ud. por qué ese vino
es diferente de los otros. Podríamos hacer un vino
top de línea sin carmenère. Sería excelente,
pero diferente de lo que tenemos hoy. Me parece que ésa
tal vez sea la diferencia entre el Clos Apalta y los otros.
Cuando Ud. hace un vino especial, es necesario que le confiera
una personalidad única. La primera vez que fui a hacer
el Clos Apalta, tuve el feeling de usar carmenère.
Es eso. Fue una elección. Una personalidad. Los otros
enólogos de las otras bodegas lo hacen a su modo. Yo
lo hice al mío.
- ÉPOCA – ¿Qué comparación
puede Ud. hacer entre los vinos de Chile y de Argentina?
- Michel Rolland – No hay sólo una respuesta
para eso. El estilo de los vinos es totalmente diferente.
Hacemos excelentes vinos en Argentina usando la uva malbec.
En Chile no salió buena. Es difícil decirlo...
No tengo respuesta para todo. Tengo algunas opiniones. Me
parece que Chile y Argentina son diferentes porque es más
fácil cultivar malbec en Argentina y carmenère
en Chile. Simplemente eso. El clima es diferente, el suelo.
El terroir (conjunto de elementos naturales, como el suelo
y el clima, que confieren al lugar en que el vino es producido
características únicas) es diferente.
- ÉPOCA – ¿Cuán importante
es el terroir ? ¿No hay mucho marketing con relación
a eso? ¿No es posible hacer vinos buenos en un terroir
difícil?
- Michel Rolland – Considero que el terroir es fundamental.
Es lo más importante en el vino. Las personas son importantes,
pero si Ud. imagina la misma persona haciendo lo mismo en
dos lugares diferentes, seguramente van a salir dos vinos
diferentes. No depende de nosotros. Depende de la tierra.
Voy a darle un ejemplo personal. Tengo dos propiedades en
Bordeaux, una en Pomerol y otra en Fronsac. Yo hago rigurosamente
las mismas cosas en los dos lugares. Pero cuando pongo los
dos vinos uno a lado del otro, prefiero el Pomerol. Casi siempre.
¿Por qué? Porque el terroir es mejor. También
me parece que podemos hacer buenos vinos en cualquier lugar.
Podemos mejorar los vinos en cualquier lugar. Pero grandes
vinos dependen del terroir.
- ÉPOCA – ¿Ud. está diciendo
que, a veces, sólo el terroir basta?
- Michel Rolland – No. Estoy diciendo que él
basta siempre. O sea, Ud. puede hacer vinos malos en un terroir
malo. Pero es necesario que Ud. sea malo para eso. Si Ud.
hace un buen trabajo, ciertamente hará un vino óptimo.
ÉPOCA – Hablando de terroir ¿cómo
anda la evolución de los vinos en Brasil? ¿Hasta
dónde el país puede llegar? ¿Estamos
lejos de las regiones top?
- Michel Rolland – Brasil todavía está
lejos. Aquí comenzamos hace 10 anos, tal vez menos.
No quiero ser muy severo en la evaluación. Las personas
me preguntan qué puede suceder en Brasil. Algo está
evolucionando. Los vinos de hoy son mejores que los de cinco
años atrás. Hay buenos vinos para comprar en
Brasil, especialmente espumantes, pero todavía se está
lejos de Chile y de Argentina. El sur de Brasil es el corazón
del país para los vinos. Ahí el plantío
cambió. Pero lleva tiempo para que recojamos los resultados.
Las bodegas se modernizaron. Hay nuevas regiones, como la
Campaña Gaúcha. Hay buenos lugares para hacer
vino, hay nuevas parras. Pero aún es muy prematuro
hacer un análisis definitivo del vino en Brasil. Hay
pocos lugares donde pueden surgir buenos vinos. Pero tenemos
que hacerlos.
- ÉPOCA – ¿Cuáles son las
uvas que mejor se dan en Brasil?
- Michel Rolland – Para un país que no tiene
tradición en vinos es muy difícil crear una
historia relativa a eso. Las personas piensan más en
vender que en construir una identidad. Es necesario entender
el terroir primero. Y después pensar en vender. Nadie
cultiva pinot noir en Bordeaux, por ejemplo. Ni jamás
va a plantar, porque todo el mundo sabe que esa uva no se
adapta bien ahí. Entonces, Brasil precisa pensar qué
quiere hacer. Lo que está faltando es crearle una identidad
al vino brasileño. No hay una variedad específica
de uva que se haya dado bien en Brasil. Estamos haciendo una
experiencia con uvas portuguesas, con la (bodega) Miolo. Usamos
la touriga nacional y la tinta roriz. Pero Brasil necesita
encontrar una personalidad propia y eso lleva tiempo.
- ÉPOCA – ¿Cuáles son las nuevas
regiones más promisorias del mundo para el cultivo
de vino?
- Michel Rolland – Bordeaux...
- ÉPOCA – Bordeaux no es una región
nueva...
- Michel Rolland – ¿No? (risas)
- ÉPOCA – No...
- Michel Rolland – Hablando en serio, es difícil
decirlo. Cuando comencé en Bordeaux nada era perfecto.
Chile hace 15 años era un lugar intermedio. Argentina
era horrible. Brasil, hace 10 años... horrible. Había
pocos vinos "bebibles". En cinco años tuvimos
muchas mejorías. Mi feeling es que hay varios lugares
en el mundo que pueden ser promisorios. El mundo cambia. Pero
para decirle dónde es el lugar... Me parece que podemos
tener muchas sorpresas en los próximos años.
En América del Sur, los lugares que más prometen
son Chile y Argentina. En Brasil, lamentablemente, es más
difícil hacer vinos. Estoy observando el norte de África
también. Posiblemente Marruecos, tal vez Argelia.
- ÉPOCA – ¿Y China?
- Michel Rolland – Ah, China. Ud. tiene razón.
Ellos plantan como locos, tienen un territorio enorme. Actualmente
no hay vinos buenos. Ninguno. Pero tengo la certeza de que
dentro de algunos años, alguien va a hallar el lugar
apropiado en China para hacer buenos vinos. Ellos tienen mucho
dinero, crecen muy rápido. Estoy seguro de que veremos
excelentes vinos chinos en el futuro.
- ÉPOCA – ¿Cuáles países
del mundo están al frente en materia de vinos top de
línea?
- Michel Rolland – El país que tiene los
mejores vinos es Francia, sin duda. Ahí Ud. encuentra
el mayor número de vinos top de línea. Segundo
es España. Las regiones nuevas, como Toro y Priorato,
están entre las mejores del mundo hoy. Además
de las tradicionales, como Rioja y Ribera del Duero, que producen
vinos fantásticos. En tercero, Italia. Para su producción,
no hay muchos vinos excepcionales. Podrían tener más,
es cierto. Pero los pocos que tienen son óptimos. En
cuarto lugar, Estados Unidos. Hay cosas excelentes ahí.
- ÉPOCA – Muchos críticos dicen
que Ud. estandariza los vinos; que todos ellos son pequeñas
variaciones de la misma cosa, porque Ud. tiene interés
en ponerles su propio sello. ¿Qué le parece
eso?
- Michel Rolland – Decir que estandarizo los vinos
es estúpido. Es tan fácil probarlos y constatar
que son muy diferentes entre sí, que ese argumento
se torna inaplicable. Si fuera verdadero, yo haría
el Clos Apalta aquí en la Miolo. Tengo certeza de que
a Adriano (Miolo, dueño de la bodega) le encantaría
(risas). Sin embargo, reconozco que tengo un estilo propio.
Me gustan los vinos maduros, concentrados, de taninos suaves
de vinos encorpados. Trato de lograr eso en lo que produzco.
Ese argumento sí acepto. En el fondo, es como un escritor
o un pintor. Si tomamos diez cuadros de un mismo artista,
serán muy distintos pero será posible encontrarles
algo en común.
- ÉPOCA – Otra crítica que a Ud.
se le hace es con respecto a su amistad con Robert Parker.
¿Qué opina de él?
- Michel Rolland – Parker es un fenómeno.
Es el hombre más poderoso de la crítica mundial.
Somos amigos por una simple razón: nos conocemos desde
hace 20 años, cuando él no era Parker y yo no
era Rolland. Hablábamos de lo mismo que hablamos hoy.
Y él es mucho más importante para el sector
que yo, que hago lo mejor para obtener buenos vinos y él
es un crítico fantástico. No hay comparación
con otros, porque nadie hace el trabajo que él hace.
Es el único que hace lo mismo que hacía hace
15 años: trabaja como un loco. Hoy está circunscripto
a trabajar fuertemente para Bordeaux y California, no más.
No puedo juzgar sus notas, pero sé que es capaz de
probar muchos vinos. ¿Quién consigue degustar
30 vinos de una vez? Parker consigue. Y más aún:
logra hacerlo bien. Por eso no tiene rivales.
Notas
relacionadas de publicación anterior:
Michel
Rolland en Chile
Viñatero
chileno le contesta a Rolland
Opinión
sobre los dichos (en Chile) de Michel Rolland
Profesionales
y winemakers degustaron vinos de Chile cosecha 2006
Julio
14 de 2008
Comentarios:
-
No creo que se puede tener una mejor vision de lo que
sucede en el mundo del Vino Globalmente. No le agrego nada,
Michel habla y enseña, todos aprendemos en este negocio
del Vino! Un gran Pomerolaise! que le hace bien al mundo nuestro
del Vino!
excelente nota! Charlie Arturaola - Miami - Estados
Unidos - 14 de julio 2008
-
Por fin veo a un Michell mas ubicado. Yo le mandaria este
articulo a Patricio Eguiguren (Gerente de Casa Lapostolle.
El
se va acordar por qué). Francisco
Gillmore - Santiago - Chile - 14 de julio 2008
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