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Columna de Opinión
Escribe Ricardo
E. Brizuela, Director de Diario del Vino
-
"Voy
subiendo Los Andes arrastrando un peso de piedras enlazado
en mi entrepiernas".
Esta
histórica reflexión de un soldado de la independencia
chilena, al dejar su patria en 1814 rumbo a Mendoza, bien
puede graficar la situación de las exportaciones de
vino de Chile.
Chile
avanza en la conquista de mercados externos amparado en una
fuerza de inercia que protege sus ventas, pero que pueden
derrumbarse afectadas por la coyuntura que deteriora sus ingresos.
Según
cifras de Vinos de Chile, las exportaciones totales de
vino acumuladas los últimos 12 meses a febrero del
2008 totalizaron US$1.297 millones y 622 millones de litros.
Las exportaciones muestran un crecimiento de 22.7% en volumen
y 29.1% en valor en relación a igual período
del año anterior. Las exportaciones de vino embotellado
fueron de 358 millones de litros y US$1.100 millones, creciendo
un 30% en valor y un 21.9% en volumen.
Sin
embargo, el mismo presidente de Vinos de Chile que entregó
estos guarimos - René Merino - advierte que "es
importante destacar que sólo la caída de 89.36
pesos por dólar durante los últimos 12 meses,
representa una pérdida en los ingresos de un 17%".
Si
aplicamos ese porcentaje a los precios en los que el vino
chileno se comercializa en mercados con los que el país
tiene Tratados de Libre Comercio, como es el caso de México,
en este preciso momento ya está siendo anulada - por
lo menos en el plano arancelario - la ventaja de estos instrumentos.
Esto,
en términos de competencia, es un handicap a favor
de otros productores como es el caso de Argentina, que aún
no contando con la ventaja de un TLC con México, sigue
posicionando sus productos exitosamente y podría verse
encumbrada por la coyuntura interna desfavorable de los chilenos.
Para Argentina precisamente, este 17 % empareja posibilidades.
Merino
completa el análisis del panorama negativo que enfrenta
la industria subrayando: "A pesar del resultado positivo
que en el período presentan la exportación de
vinos, factores tales como el menor valor del dólar,
el mayor costo de los insumos y el encarecimiento de la mano
de obra, afectan fuertemente las perspectivas del sector y
mantienen los márgenes de industria en niveles no sustentables
en el largo plazo", afirmó el Presidente
de Vinos de Chile.
Considerando
los pedidos estacionales, los próximos meses serán
clave para el mantenimiento del liderazgo chileno.
A
partir de julio es cuando las importaciones abastecen los
pedidos de reposición de los clientes que ven incrementadas
sus ventas por el fin de año.
Argentina
puede exhibir hoy por hoy excelente relación precio-calidad
en sus productos y, por otra parte, sectores productivos y
del gobierno están decididos a impulsar las ventas
en forma conjunta y Latinoamérica es hoy un objetivo
claro.
En
este sentido, el gobernador de Mendoza fué terminante
en una intervención reciente: "Vamos a pedirle
a México - en un viaje que programamos para julio -
igual tratamiento impositivo que países de la región
tienen actualmente para entrar en ese mercado", sostuvo
poco mas o menos. México es un aspirante firme a la
integración plena con el Mercosur.
Chile
podría volcarse a fomentar la ventas de sus vinos de
alta gama. No es éste sin embargo una solución
que pueda darse en el corto plazo, hábida cuenta de
la tradición impuesta en mercados compradores de vinos
buenos y baratos. Por otra parte, no toda la industria exportadora
de vino chilena está en condiciones de producir un
producto premium.
"Ser
o no ser" es el interrogante shakespeariano que acongoja
a los winemakers chilenos, ante las melancólicas notas
de un tango.
Abril
8 de 2008 |