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De la mano de
los hermanos José Manuel y Natalia Ortega, el grupo
O.Fournier, con presencia en España, Chile y Argentina,
se ha convertido en un ejemplo del empeño de pequeñas
bodegas españolas por hacerse un nombre internacional
con vinos producidos en los Andes.
Al
filo del 2000, los hermanos Ortega abandonaron sus carreras
en España para embarcarse en la aventura de producir
vino en Mendoza, la región central argentina donde
se concentra el 75 por ciento de la producción vitivinícola
del país, quinto productor mundial.
En
el municipio de La Consulta, en el Valle de Uco, a unos 130
kilómetros de la ciudad de Mendoza, los Ortega levantaron
un edificio vanguardista de unos 12.000 metros cuadrados,
con las más modernas técnicas de producción
y añejamiento del vino, en las faldas de la Cordillera
de los Andes.
La
experiencia empezó pronto a dar sus frutos y, en 2002,
decidieron probar suerte en la región española
de Ribera del Duero, una de las zonas vitivinícolas
más reconocidas del mundo, y al otro lado de Los Andes,
en Chile, convirtiéndose en una de las pocas bodegas
con presencia en los tres países.
El
objetivo, explica en una entrevista con Efe José Manuel
Ortega, de 39 años, es 'hacer una bodega de alta calidad'
y tratar de colocar sus vinos de bandera entre los cinco mejores
de Argentina.
La
ventaja, reconoce, es que se afincaron en Argentina cuando
los vinos nacionales apenas comenzaban a ser reconocidos en
los mercados internacionales.
Ahora,
la competencia en mucho más dura, por la llegada de
grandes grupos españoles a Mendoza, como Freixenet,
Codorni y más recientemente La Navarra, y la competencia
de las compañías extranjeras, principalmente
francesas, que han puesto sus ojos en Argentina.
Para
Ortega, con la experiencia española en producción
de vinos 'es una decepción que todavía no haya
más empresas españolas en Argentina y Chile
y es vergonzoso que las bodegas francesas estén ocupando
el mercado', mientras -alerta- se prepara el desembarco de
grupos estadounidenses en viñedos argentinos.
'El
balance es bastante pobre', lamenta Ortega, convencido de
que 'las pequeñas y medianas empresas españolas
tienen que hacer todavía un esfuerzo de internacionalización
muy grande' para ponerse a la altura de sus competidores extranjeros.
Para
este emprendedor, que hace ocho años abandonó
su carrera en un importante banco español para dedicarse
a la producción de vinos, la apuesta por Argentina
y Chile es clara: ambos países ofrecen costes más
baratos, mano de obra cualificada y alta tecnología.
Además,
explica, el negocio del vino es 'cíclico', y la presencia
del grupo en España, Chile y Argentina permite diversificar
el riesgo de malas cosechas y de eventuales crisis monetarias.
Los
resultados más importantes del grupo se han conseguido
hasta ahora con la producción en Argentina donde, a
juicio de José Manuel Ortega, el desarrollo del mercado
ha sido tan importante en los últimos años que
está ya en condiciones de competir con gigantes como
España o Francia.
El
secreto de Mendoza, apunta José Spisso, el enólogo
de O. Fournier, es la riqueza de sus tierras y la amplitud
térmica de la zona, hasta 20 grados diarios, que favorecen
el color y la concentracion de la uva, cultivada a unos 1.200
metros de altitud en el valle de Uco.
Bodegas
O. Fournier produce actualmente unas 600.000 botellas en Argentina,
el 95 por ciento destinadas al mercado exterior -especialmente
al estadounidense- y mantiene el objetivo de alcanzar las
700.000 el próximo año en las variedades Cabernet
Sauvignon, Merlot, Malbec y Syrah.
Si
los planes de los hermanos Ortega se cumplen, en los próximos
años su bodega llegará a Douro, Portugal, una
tierra famosa por su Oporto y con un importante potencial
para la producción de tintos. Fuente: EFE
Abril
7 de 2008 |