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El valor de
los viñedos mendocinos continúa batiendo récords,
con cifras nunca antes alcanzadas en dólares.
También, influyen el buen momento de la vitivinicultura
local, que logró frenar la caída del consumo
interno y acumula récords de exportaciones, a tal punto
que cerrará 2008 con más de u$s 800 millones,
contra sólo u$s 49 millones de 1990; el salto en la
calidad de los vinos en los últimos años, con
la reconversión de uvas comunes a finas y, dentro de
estas, a las de mayor calidad; la incorporación de
tecnología y la promoción del país como
productor en el mundo.
La
suma de estos factores, más el incesante avance de
inversores extranjeros, especialmente pequeños en los
últimos años, y el avance de nuevas zonas productivas
hicieron disparar los valores, a tal punto que en las localidades
más cotizadas de Mendoza, como Agrelo o Perdriel, en
Luján de Cuyo, ya se pide un promedio de u$s 40.000
y hasta u$s 50.000 por una hectárea con viñedos
de cierta edad, infraestructura y tecnología de primera,
según las inmobiliarias de la capital cuyana consultadas.
En
sólo 12 meses, el valor trepó así de
33% a 66%, ya que cotizaban a u$s 30.000 un año atrás.
"Aumentó mucho el costo de los insumos. La tela
antigranizo vale 20% a 30% más que hace un año,
lo mismo que la instalación de riego por goteo o las
maquinarias, diferencia que llega al 50% en el caso del alambre.
Es
difícil que se mantengan los precios con este alza
en los costos internos", precisa Manuel Otero, de la
inmobiliaria que lleva su apellido. El valor actual supera
con creces el mejor momento de los ‘90, cuando el máximo
pagado por una hectárea fue de u$s 25.000, en momentos
en que un peso equivalía a un dólar. "Después
de la crisis y ante el descrédito del sistema financiero
local, los inversores vieron que la alternativa de invertir
en tierras era la mejor opción del momento, una inversión
genuina y tangible. Esto, sumado a la demanda de tierras por
los extranjeros y a la promoción de Mendoza y sus vinos,
ocasionó un aumento considerable de los valores",
explica Estanislao Puelles Milán, de Ricardo Milán
& Asociados.
Claro
que hoy se pueden encontrar también mayores fincas
más costosas en las zonas más codiciadas. "Por
un viñedo de Malbec antiguo en Vistalba piden u$s 80.000.
Es muy difícil vender a ese precio. Sólo hay
dos posibles compradores: extranjeros mal asesorados y personas
del sector que reconocen la calidad de la uva y tienen un
proyecto de muy alta gama para exportar", explica David
English, de la consultora English & Associates, que asesora
a inversores del exterior. "A ese valor no es posible
recuperar la inversión, es un negocio que no tiene
sentido", aclara Otero.
Valle
de Uco cotiza en alza
Una de las zonas que más se cotizó en el último
tiempo fue el Valle de Uco, que incluye a los departamentos
de San Carlos, Tunuyán y Tupungato. En este último,
el más codiciado de la zona, sobre todo por europeos
que buscan fincas más altas, el costo de una hectárea
con vides con buena infraestructura y tecnología promedia
u$s 30.000, pero puede llagar incluso a los u$s 35.000, un
75% más que el pico de u$s 20.000 de un año
atrás. En este caso, no sólo pesa la inflación.
"Hace diez años, el porcentaje de plantaciones
en esta zona era insignificante.
Hoy,
el 50% de la superficie apta para el cultivo de vid en Tupungato
ya está plantada", cuenta Otero. La zona pasó
de ser poco conocida para la vitivinicultura a estar muy demandada
y, por ello, el valor de la tierra sin plantar más
que se triplicó frente a los ‘90.
En el Este, en departamentos como San Martín, Rivadavia
y Junín, los mejores viñedos promedian los u$s
15.000 por hectárea, cifra que en algunos casos trepa
a u$s 20.000, contra los u$s 10.000 de un año atrás.
A similar valor cotizan hoy los viñedos con tela antigranizo
de San Rafael, al sur de la provincia.
La
demanda continúa, pero no avala precios exorbitantes
Si
bien los valores se dispararon en dólares, la compra
y venta de tierras no se frena, aunque es raro que se avalen
precios exorbitantes.
"No
hay operaciones que paguen valores tan altos, porque ya hay
un equilibrio entre oferta y demanda", explica Manuel
Otero.
Entre
quienes compran, figuran las grandes bodegas, que necesitan
expandirse, y pequeños inversores del exterior, que
adquieren de 20 a 70 ha.
"El
interés de extranjeros sigue en aumento, pero cada
vez es más difícil hallar propiedades de buena
calidad a precios razonables", aclara David English.
Los
inversores foráneos siguen interesados porque, pese
a todo, los valores argentinos son muy inferiores a los de
Europa o California, cuyos viñedos pueden llegar a
u$s 600.000 por hectárea.
"Seguirán
comprando, aunque no al mismo ritmo", agrega English.
También afecta la crisis de EE.UU. "Tenemos muchas
consultas, pero no son tantas las operaciones que se concretan.
Muchos no quieren vender, ante la incertidumbre de la crisis
de EE.UU., dice Estanislao Puelles Milán.
Marzo
27 de 2008 |