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La
tropicalidad venezolana mezcla bien con la tradición
francesa. Oswaldo Hernández lo comprueba en el olfato
y el paladar cuando cata sus vinos. Y, en este caso, el posesivo
"su" es válido en toda su acepción:
son sus tierras, sus viñedos, sus equipos, sus barricas,
sus botellas, su vino. Y su vino se llama Clos
Des Moiselles.
Oswaldo
Hernández es un venezolano que está en Francia
desde hace 18 años, desarrollando una carrera que inició
con estudios de Enología en la Universidad de Burdeos
y que continuó con formación práctica
en compañías de renombre como la de Michell
Rolland, con quien trabajó dos años en España,
en la creación del vino Campo Elíseo, denominación
Toro, reconocido por la revista Wine Spectator como uno de
los mejores cien vinos del año.
Con
tal experiencia y desde hace dos años, este venezolano
es productor de su propio caldo, en un par de viñedos
de 17 y 14 hectáreas, ubicados en Burdeos. De allí
saca 120 mil botellas por vendimia, de las que apenas 7% se
venden dentro de territorio galo. El resto se coloca en tiendas
especializadas y restaurantes de Estados Unidos, Hong Kong,
China, Japón, Tailandia y Australia. A Venezuela quiere
llegar, y se encuentra en conversaciones con distribuidores.
En
el viñedo más grande, con denominación
Côtes de Bourg, el enólogo venezolano produce
un vino envejecido en barricas, Clos des Moiselles, que obtuvo
medalla de oro en el concurso Challange international du vin.
Hernández cuenta que se produce "de la forma más
tradicional" y su aroma es de especias. También
obtiene un merlot que es, más bien, "decididamente
moderno" y un vino blanco a base de sauvignon en un estilo
que define como "modernísimo". A su decir,
lo principal es asegurar calidad perenne.
Oswaldo
Hernández llegó a Francia a los 20 años.
En su equipaje, además del sueño de convertirse
en enólogo, trajo conocimientos de Química,
carrera que estudió en la Universidad Central de Venezuela
y una pasantía en las Bodegas Pomar de Carora. Ahora
que mira lo vivido, considera que cumplió sus sueños,
incluso de poseer sus propios viñedos en donde desarrollar
un oficio casi familiar, como suele ocurrir entre los clanes
vitícolas franceses.
Este
enólogo considera que ha tenido "mucha suerte"
en trabajar en Burdeos, en propiedades como Château
d'Agassac y Château Bonnet (Vignobles André Lurton)
y empresas prestigiosas como Ginestet y Jacques et François
Lurton, en Campo Elíseo y la empresa Badet Clement,
en Borgoña. Además, asesoró durante cinco
años al Château Petit Boyer y desde este año
brinda asesoría técnica a la venezolana Bodegas
Pomar lo que resulta particularmente satisfactorio para él,
pues fue la empresa que le permitió acercarse al mundo
del vino cuando aún carecía de conocimientos
de enología.
Marzo
24 de 2008 |