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La localidad
vallisoletana de Alaejos cumple este Miércoles Santo,
como cada año, con la tradición de limpiar las
llagas del Cristo de la Salud con vino añejo, que luego
se reparte entre los devotos, quienes acuden fielmente a recoger
el líquido en el que confían para que les aporte
salud durante todo el año.
Esta tradición, iniciada en 1882, ha pasado de generación
en generación congregando en Alaejos a cientos personas
que creen en el poder curativo del vino con el que se limpian
las llagas del Cristo.
Los fieles que se acercan hasta la Iglesia de Santa María
aseguran tener fe en esta tradición que ha perdurado
a lo largo de 125 años y que, según recalcó
un joven de la localidad, Javier Lucas, está muy arraigada
porque "hasta los niños dan un sorbito y los que
no tienen fe también beben ¡por si acaso!".
Así, ante la expectación de las personas de
fuera del pueblo que también se acercan hasta la iglesia
a presenciar esta antigua tradición, los cofrades bajan
la imagen del Cristo crucificado de su altar.
Después, lavan sus llagas con el vino añejo
del pueblo de Nava tras haberlo limpiado y luego, después
de mezclarlo con el vino de dos garrafas, lo reparten entre
las personas que aguardan la cola con un recipiente para tomarlo
allí mismo o bien distribuirlo entre sus familiares
y personas de poca salud.
Según explicó el mayordomo de la cofradía
a Europa Press, la cofradía del Cristo de la Salud
se fundó en 1882 y desde entonces, cada año
se celebra esta tradición con la imagen del Cristo
de la Salud, del siglo XVI, que es obra de la escuela castellana
y, aunque no se conoce su autoría, se dice que es de
un discípulo de Gregorio Fernández.
"También
era tradición dar un potaje a los pobres del pueblo,
aunque cuando la vida ha comenzado a ir mejor se dejó
de hacer porque ya no había", señaló
Norio, quien recordó que una de las funciones de la
cofradía del Cristo de la Salud es la ayuda a los más
necesitados.
El mayordomo, puesto rotatorio entre los 24 hermanos, es el
designado para lavar el cristo y recoger el líquido
en un recipiente. Norio Lucas, aseguró que la tradición
cuenta con un importante número de fieles que no se
pierden ningún año la bajada del Cristo.
TRADICIÓN
FAMILIAR.
Los vecinos de Alaejos siguen este arraigo con mucho peso
familiar. "La tradición ha pasado de mi bisabuelo,
a mi abuelo, después a mi padre, luego a mí
y yo se la pasaré a mi hijo", señaló
Norio. La importancia que tiene el Cristo de la Salud en el
municipio vallisoletano está avalada por la gran cantidad
de "hijos del pueblo" que se desplazan hasta Alaejos
en la Semana de Pasión.
Otra de las feligresas congregadas en la Iglesia de Santa
María, Juliana Baraja, apuntó que "el vino
se lleva a los enfermos", e hizo especial hincapié
en que "tener fe" es lo más importante. "Es
una tradición muy bonita, si bebes un poco ya tienes
salud asegurada para todo el año", afirmó
Milagros Cesteros (Europa Press).
Marzo
20 de 2008 |