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El
domingo pasado un temporal hizo que muchos de los productores
que residen en la zona metropolitana sintieran renacer sus
esperanzas al arrullo de la lluvia.
Fué
un espejismo: muy pronto se dieron cuenta que las precipitaciones
sólo se redujeron a los aledaños de Santiago,
manteniéndose los valles con iguales características
como consecuencia de la prolongada sequía. Así,
los términos de nuestra nota
sobre este tema se mantuvieron inalterables.
Pedido
a Australia
El
problema es de tal magnitud dado las persspectivas negativas
de esta industria bandera de Chile, que la autoridades tratan
por todos los medios de aminorar el impacto que pueda tener
el tema en la producción de vino.
Hoy
mas de 150 comunas han sido declaradas en emergencia para
que sus productores puedan tener la oportunidad de recibir
alguna ayuda del Estado via medidas administrativas.
En
Agricultura decidieron ir mas lejos: la minista del área
solicitó al embajador de Australia, señor Crispin
Conroy, para que dicho país colabore con Chile con
su experiencia en el control de la falta de agua. Conroy manifestó
al fin de la reunión que gestionaría la visita
a Chile de técnicos que trataron el problema de la
sequía en las tres últimas campañas del
vino australino.
Bonanza
extraña
Sin
embargo, otros factores inciden con igual crueldad en el mantenimiento
de la posición lograda por los vinos chilenos. A la
sequía se sumó la persistente caída del
dólar, el costo de la mano de obra y la suba del precio
del agua y la electricidad. En el corto plazo, sin embargo,
los productores viticultores viven una bonanza casi engañosa.
El precio de la uva sube irrefrenablemente. Por ejemplo, el
cabernet sauvignon que el año pasado se pagaba 35 pesos
(u$s 0.080) en un contexto de abundacia, hoy vale $ 100.-
y ya no se encuentra uva de esta vendimia que no esté
vendida.
Sobre
el particular, la Revista del Domingo del Diario El Mercurio
señala con acierto:
"El
oscilante comportamiento ya no sorprende a los productores
de vides, quienes hoy incluso se declaran conformes. Y es
que para muchos, el alza permite recuperar en alguna medida
las pérdidas pasadas".
"Por
su parte, los productores de vino, tampoco parecieran inquietarse
por el 'bamboleo' del rubro".
"El
panorama actual sitúa a la industria en una inestabilidad
tal, que especialistas no descartan que a futuro ocurran nuevos
y repentinos cambios para bien o mal".
"Detrás
de tanto vaivén hay algo que pocos notan. La conclusión
es que en la industria del vino, el eslabón de productores
y compradores carece de equilibrio, falta la seguridad de
saber qué va pasar a corto, mediano y largo plazo".
"Los
actuales precios son como un "parche curita", que
tapa de forma superficial el problema; falta resolver el tema
de fondo, develar el cómo potenciar la industria, hacer
esfuerzos por fortalecer una imagen país y trasparentar
la información".
La
incógnita de la industria del vino se mantiene: cómo
afectará esta crisis - que algunos se resisten a considerar
- en el posicionamiento futuro de los vinos chilenos en el
exterior es la clave del negocio que hizo de Chile un país
de renombre en las mejores mesas del mundo.
Ricardo
Brizuela
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nota completa de la Revista del Campo
Santiago
de Chile, Marzo 12 de 2008 |