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Desde que en
1950 el entonces Presidente Mao Tse Tung dijo que
"hay que hacer grandes esfuerzos para desarrollar la
uva y la producción de vino y dejar a la gente beber
más vino", China entró en una vorágine
de realizaciones que la condujeron a la realidad de hoy.
Y
esta realidad lo perfila no sólo como un gran mercado
sino como una competencia fuerte para las grandes regiones
productoras de vino del mundo. En cuanto al primer punto,
bienvenido China. En lo segundo, hay que recordar que muchos
sectores industriales de distintos tipos (calzado, indumentaria,
juguetes, etc.) han sucumbido ante el embate chino en distintos
países.
En
el sector vinícola ya se encendieron luces amarillas.
En España por ejemplo - habida cuenta de las controvertidas
medidas de la UE y la competitividad de los países
productores - existe un fundado temor de que las grandes empresas
exportadoras busquen nuevos campos para desarrollar la vid
en otras partes del mundo, con lo que la solución aportada
ahora con la reforma de la OMC del vino para Europa sería
un paliativo momentáneo.
China,
con la ayuda francesa, ya tiene una infraestructura vitivinícola
poderosa. El desarrollo de su mercado interno, con la ayuda
de todo el mundo que en su afán de vender educan el
paladar chino, será sin dudas una herramienta de proyección
al exterior de gravitación importante.
Esta
realidad es planteada a diario por la prensa del mundo.
REB
Ver
nota relacionada en inglés: Wine:
Is China the new Chile when it comes to wine?
Enero
21 de 2008 |