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Para
los exportadores chilenos Hungría
no es un mercado tan desconocido. En los supermercados, por
ejemplo, se encuentran alrededor de cinco vinos chilenos,
pero sin marca y a precios muy bajos.
"Lo
que se vende en supermercados son vinos embotellados en Hungría,
con marcas inventadas o fabricadas para el mercado internacional.
Baratos, correctos, porque no tienen debilidades, pero no
representan lo que efectivamente es el vino chileno. Se vende
entre 2 y 3 dólares", explica József Kosárka,
embajador de Hungría.
Un
grave error si se toman en cuenta las características
del mercado húngaro. Son alrededor de 10 millones de
habitantes con un consumo per cápita de 35 litros anuales.
La historia del vino en Hungría es milenaria, pero
tiene altos y bajos. Ocurre que ese país perteneció
al bloque socialista europeo y durante ese período
la producción local, aunque abundante, era de baja
calidad –al igual que los precios– y se vendía
sólo a los países que formaban parte del bloque.
Con
la caída del sistema socialista y la incorporación
de Hungría a la Unión Europea, la dinámica
cambió. En la actualidad, prácticamente el 100%
de la industria se privatizó, con lo que se modernizó,
invirtió en tecnología y apuntó a mercados
más exigentes. Hoy incluso llega a Japón. "Cambiamos
la mentalidad. En vez de producir cantidad, producimos calidad.
Al año, Hungría elabora alrededor de 3 a 4 millones
de hectolitros de vino, de los cuales exportamos alrededor
de un millón", explica el embajador.
El
problema es que el clima hace que la producción sea
inestable.
Y
con el nivel de consumo que hay en Hungría, eso implica
una demanda insatisfecha, un nicho para Chile. Pero hay, además,
otra oportunidad: producir allá. Implica intercambiar
tecnología, conocimiento y tener acceso a mercados
a los que desde acá, Chile no llega.
"Ese
es mi sueño, pero que debe materializarse. La idea
es llegar a Europa Oriental, Rusia por ejemplo. Si se juntan
los esfuerzos, los beneficios pueden ser mutuos", explica
József Kosárka.
No
todo es vino
Pero
los cambios experimentados por Hungría no se quedan
sólo en el vino. También hay otros que tienen
que ver con una concepción de vida distinta, que incorpora
a los alimentos sanos a la dieta diaria. En especial, la fruta.
"En
Hungría se consumen 149 kg de fruta al año.
En países como Italia, el índice es de 80 a
90 kg. Es un mercado tradicionalmente mayorista, se compra
en ferias, pero ya existen los supermercados", explica
Christian Carvajal, Marketing Manager para Europa y Asia de
Asoex. Entre los supermercados presentes está por ejemplo
Tesco.
Además,
con la incorporación de Hungría a la UE los
consumidores, ahora con mejores ingresos, se abrieron a buscar
productos distintos, novedosos y exóticos.
"El
poder adquisitivo de los húngaros ha mejorado en los
últimos 20 años. La gente gasta más en
comida que en otros productos y lo que es exótico lo
que es nuevo, les interesa. Chile todavía no ha aparecido
con alguna oferta en este mercado", señala József
Kosárka.
Enero
15 de 2008 |