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Silenciosamente
en 1993, Jess Jackson, uno de los hombres más ricos
de Estados Unidos -140 en el ranking de la revista Forbes,
con una fortuna estimada en US$ 2.200 millones-, empezó
a comprar tierras en Chile y a operar a través de Viñedos
La Calina. El objetivo era claro: potenciar la
oferta de vinos premium de Kendall-Jackson (KJ), el imperio
vitivinícola que creó hace 30 años en
California.
Hoy la empresa cuenta con 300
hectáreas repartidas en la VII y la VIII Región,
de las cuales 70 están en producción. "La
idea es sumar 10 más este año", adelanta
el gerente general, Víctor Baeza.
Calina -una viña pequeña
aún si se compara con otras que están en el
mismo nicho de mostos precio- es uno de los pilares de Jackson
Wine International, el brazo internacional de la compañía
y que reúne también las operaciones en Australia,
Francia e Italia.
KJ también incursionó
en Argentina -con la bodega Tapiz en Mendoza-, pero permaneció
sólo seis años. La profunda crisis económica
que afectó a ese país la obligó a bajar
la cortina en 2003 y a hacer una pérdida relevante:
invirtió US$ 4 millones y vendió en US$ 1,2
millones.
"Chile se ha transformado
en el principal abastecedor y con el portafolio más
interesante de vinos reserva, premium y ultrapremium de la
filial", destaca Baeza.
Además, acá es
donde Kendall-Jackson tiene más superficie plantada,
fuera de EE.UU. En Francia, por ejemplo, cuenta con sólo
40 hectáreas.
Jess Jackson (76 años,
abogado) empezó su aventura empresarial en los '70
plantando viñedos cerca de San Francisco. Definido
como un "self made man", en 1982 creó Kendall-Jackson
(KJ), que hoy es la novena compañía vitivinícola
más grande de su país, con 5.600 hectáreas
plantadas y cinco millones de cajas producidas al año.
En 2005, la firma facturó
US$ 500 millones. Y sigue creciendo: en agosto pasado, KJ
compró en US$ 96 millones tres viñas de California
que estaban en bancarrota.
Convencido de que una de las
recetas para triunfar en el competitivo y saturado mundo del
vino está en ofrecer variedad, en los '90 Jackson junto
a su esposa Barbara Banke empezaron a recorrer los países
con mayor potencial vitivinícola. En esa búsqueda
aterrizaron en Chile, en el valle del Maule. La partida fue
tímida, ya que compraban uva a terceros y contrataban
la vinificación. El primer embarque se concretó
en 1995.
En 2001 empezó a operar
con bodega propia en el fundo El
Maitén, que procesa la producción
de sus viñedos en Cauquenes,
Talca, Itata y Quirihue. Además, se abastece de materia
prima en los valles del Limarí y Casablanca para elaborar
vinos blancos, especialmente chardonnay.
"Los primeros cinco años
fueron de investigación. Elaboramos uva desde La Serena
hasta Itata, porque estábamos buscando combinaciones",
explica un ex ejecutivo de Calina.A la fecha, KJ ha invertido
en el país US$ 12,5 millones. Hoy la viña se
enfoca sólo a vinos de alta calidad, los que produce
bajo las marcas Calina, Bravura y Alcance. Éstas tienen
una oferta de cepas chardonnay, merlot, carmenere, cabernet
sauvignon.
El precio promedio por caja
llega a los US$ 55, muy por sobre los US$ 25 que muestran
los vinos chilenos.
El 80% de la producción
se envía a KJ, que la redistribuye desde Estados Unidos
a otros 30 países, y el resto se exporta directo a
Asia y Sudamérica.
"Este año llegaremos
a las 70 mil cajas -equivalentes a unos US$ 4 millones-, y
esperamos subir a 120 mil cajas de aquí a 2009",
adelanta Víctor Baeza.
Para conseguir esa meta, la
viña invertirá en el próximo bienio US$
2 millones que buscan autonomía en el abastecimiento
de materia prima. Por lo pronto, este año se orientará
a completar su selección de racimos y bayas y comprar
barricas para incrementar su capacidad de bodega.
En cifras
5.000.000
de cajas vende al año Kendall-Jackson en Estados Unidos.
12,5
millones de dólares suma la inversión de la
viña en Chile.
120.000
cajas producirá Calina en 2009.
5.600
hectáreas tiene KJ en producción
en EE.UU.
Kendall-Jackson
en la web
Marzo 18 de 2007
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