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Por
Ricardo E. Brizuela, Director de Diario del Vino - ricardobrizuela@gmail.com
Es
ya casi normal que nuestra rutina de trabajo matinal sea interrumpida
por llamados de colegas periodistas de otros países,
que nos consultan sobre tópicos diversos sobre los
que sondeamos en la preparación de contenidos.
Estos
últimos días se destacaron llamados de medios
de Argentina, buscando referencias sobre el tema del momento:
Michelle Bachelet. Sin embargo, hoy precisamente una emisora
de Mar del Plata nos hizo una pregunta puntual: ¿Cuál
es el origen del apellido Bachelet en Chile?
Mientras
contestaba la consulta me sorprendí incursionando en
una etapa clave en la historia de la vitivinicultura chilena:
mediados del siglo XIX, la aparición en Europa de la
filoxera y la emigración francesa de especialistas
de la vitivinicultura hacia el nuevo mundo.
En
aquellos años, grandes capitales se volcaron a fomentar
la vitivinicultura y emprendedores nacionales, que incluso
habían hecho fortuna en actividades mineras, decidieron
la instalación o ampliación de bodegas. La actividad
fué tomando entonces un clara tendencia elitista: no
era ésta una explotación mas vinculada al campo.
Se trataba de un negocio que aportaba cierto halo de prestigio.
En
este empuje de la vitivinicultura se destacaron nombres como
Silvestre Ochagavía, José Tomás Urmeneta,
Maximiliano Errázuriz Valdivieso y su hijo Rafael Errázuriz
Urmeneta, a los que se le sumaron Francisco Subercaseaux,
Pedro de la Lastra, Jorge Délano, Macario Ossa, Guillermo
Brown, Ramón Subercaseaux, Luis Cousiño, Ricardo
Waddington, Dolores Torres, Luis Pereira, Nicolás Naranjo,
Alejandro Reyes, Rafael Mandiola, Bonifacio y Gregorio Correa
Albano, Leonidas Vial, José Tocornal, Domingo Concha
y Toro, Ismael Tocornal, Domingo Errázuriz, Cristián
Lanz, Alejandro Reyes, Francisco Undurraga y muchos mas.
Dice
una publciación (Historia del Vino en Chile): "Cada
uno de ellos, pioneros de la actual vitivinicultura chilena,
eran además de hombres de empuje y visión, acaudalados
agricultores que se permitían el riesgo de un cultivo
de resultados todavía inciertos. Ser dueño de
una viña pasó a ser, más que un negocio,
una especie de distinción social, puesto que permitía
figurar en los grandes torneos de las exposiciones mundiales
de vinos".
La
información se completa: "Estos hombres de negocios,
algunos de los cuales debían su fortuna a la minería,
tuvieron la visión, además de plantar sus viñedos,
de traer de Francia a destacados enólogos que se hicieron
cargo del manejo de sus viñas. Destacan entre estos
pioneros los nombres de Bertrand, de Laboureche, Pressac,
Perranau, Durand, Poutays y Bachelet. De este último
cuenta Ramón Subercaseaux, en sus "Memorias de
80 años": “llegó después de
la muerte de mi padre el francés que debía plantar
la viña. Era Mr.Bachelet, de la Borgoña, viñador
escogido y recomendado por don Javier Rosales, en París,
el cual era a la sazón casi la única persona
en Europa a la cual pudieran hacer encargos de confianza.
Mr. Bachelet traía a su mujer y a sus hijos...Junto
con el viñador, llegaron innumerables paquetes de plantas
que traían en agua y que después cubrieron con
tierra”. Bachelet no solamente dio vida a la nacientes
viñas de Subercaseaux en Pirque, sino que se estableció
para siempre en Chile, dejando una larga descendencia".
La
extensión de un sarmiento de las vides plantadas por
Monsieur Bachelet en el país, llega ahora hasta La
Moneda.
Santiago
de Chile, 18 de enero de 2006
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