| Cápsulas
para vino en Mendoza: un negocio anual de $36 millones
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Miguel Flores - Los Andes - Mendoza - 9/1/2006
La demanda de cápsulas para botellas
es un indicador inequívoco sobre la marcha de
la industria vitivinícola. Por algo se
las considera uno de los cuatro insumos críticos
para el vino, junto a la botella, el corcho y la etiqueta.
Con la fabricación de dos tipos de los más
demandados (PVC y complex, el restante, estaño,
se importa desde Europa), la industria mendocina provee
prácticamente la totalidad de las unidades que
usa la industria vitivinícola nacional.
Salvo
una empresa ubicada en Buenos Aires, desde Mendoza,
cuatro firmas manejan el mercado de las cápsulas
utilizadas en el fraccionamiento de vinos básicos,
intermedios y premium, además de champagne. El
95% de la torta, que representa unos 62 millones de
unidades por mes, se reparte entre tres firmas locales
(Altieri, Falum y Mendocap) y un grupo extranjero (Ramondin)
que lidera la producción mundial con 500 millones
de unidades fabricadas al año, es decir, más
del 50% del total en el planeta vino.
Costos
comparativos
El
rubro se expande con inversiones en infraestructura,
equipamiento y más ventas, y promete impulsar
aún más las ventas en 2006. Del volumen
total mencionado, una gran mayoría (cerca de
50 millones) corresponde a las cápsulas plásticas,
las más difundidas; el resto es complex, una
alternativa que crece.
Las
cápsulas de plástico son las más
accesibles en cuanto a precio: con un valor promedio
de $35 a $50 las mil, cuesta dos veces menos que el
complex ($90, para vinos de categoría intermedia).
Y se coloca hasta cinco veces por debajo de la cápsula
de estaño, importada y más cara, ya que
se destina a vinos premium (desde $250).
Competencia
sostenida
Según
estimaciones del sector, la comercialización
de las cápsulas de PVC y complex fabricadas en
Mendoza representa, por mes, una facturación
superior a los $3 millones. La mayor parte del negocio,
un 90%, está en el consumo interno, aunque la
exportación crece lenta pero sostenidamente.
Guillermo
Altieri, gerente general de Victorio Altieri e hijos,
lo sabe. La firma maipucina exporta sólo un 15%
de lo que produce, y creció en la misma medida
durante el 2005. “La demanda local es nuestro
negocio. Por ahora, sabemos que apostar mucho al comercio
exterior implica resignar presencia en el país,
y, en las circunstancia actual, sería difícil
de recuperar”. Según Altieri, la demanda
ascendente “obliga a prepararse para atenderla
adecuadamente”.
Actualmente,
disputa el liderazgo de la plaza con la multinacional
ibérica en complex o complejo (un mix de aluminio
y polietileno), y también PVC. Aunque evita hacer
números de su empresa, el empresario admite que
con su competidor ocupan alrededor de un 80% del mercado
nacional.
En
ese contexto, Ramondín acaba de inaugurar su
primera planta en la zona industrial de Maipú
(ver aparte), con una inversión millonaria, para
incrementar su presencia local y nacional en cápsulas
de complex y estaño, por encima del 60% que actualmente
que declara. El director general del grupo español,
José Miguel Munilla, precisó que “crecimos
un 40% en el último año y vamos por más”.
(ver aparte).
Desde
su establecimiento ubicado en la zona Este, MendoCap
despacha alrededor de 70 millones de unidades de PVC,
con lo que se posiciona en el rango de los vinos básicos.
Pero la primera fábrica argentina de cápsulas
(empezó en 1977 y llegó a Mendoza en 1996)
fue Falum que también invirtió para crecer
un 25% este año y llegar a las 15 millones de
unidades mensuales. “Hay que tecnificarse para
poder atender todos los pedidos. Por eso importamos
equipamiento desde Alemania que nos permite más
rendimiento y calidad. Si logramos una capacidad suficiente,
llegaremos vender un 30%”, señala Domingo
Caliri, responsable financiero y comercial de la firma.
Cápsulas
for export
El
mercado se mueve: el PVC avanza en la captación
de los vinos varietales, mientras que el complex hace
lo propio hacia arriba. Es que aparece como una alternativa
cada vez más utilizada en vinos de alta gama
para abaratar costos frente a las cápsulas de
estaño.
La
capacidad productiva hace que la expectativa de venta
al exterior también cobre importancia. Chile,
Brasil, Uruguay, en menor medida Bolivia, y, eventualmente
países del Nuevo Mundo vitivinícola, como
en Estados Unidos y Australia, importan cápsulas
mendocinas.
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