| Michelle
Rolland se desplaza por el mundo portando alrededor
de él una aureola que, paradójicamente,
lo cubre como una coraza dándole la seguridad
de un intocable, como también lo hace objeto
de los peores dardos en el mundo del vino.
Su
papel va mucho más allá de un simple
asesor: él mismo es un protagonista del
negocio del vino con excelentes inversiones propias
en distintas partes del globo, incluído
Francia, Argentina, Italia, etc.
Rolland
es capaz de enfrentar las polémicas mas
encarnizadas con respecto al papel que juegan
hombres que, sostienen los expertos, standarizan
la producción del vino a nivel global:
de Francia a Chile y de Australia a la India.
Sin
embargo, este personaje tiene él mismo
su enemigo número uno en aquellos que de
alguna manera contribuyen a difundir su paso por
los viñedos del mundo: los periodistas
y los comunicadores. Por eso es reacio a dar entrevistas.
Recientemente,
la edición On Line de El Mundo de España
daba cuenta de una columna escrita por Geoffrey
Macnab de THE GUARDIAN sobre "Mondovino",
un excelente documental éste sobre la producción
del vino trabajada durante 20 años por
su autor Jonathan Nossiter, y en la que Rolland
no lleva la mejor parte precisamente:
"En
"Mondovino", las líneas del frente
se presentan sin dobleces. Los héroes son
los pequeños productores con unas cuantas
hectáreas, cuyos vinos son un reflejo de
la tierra donde se cultivan. Los villanos son
hombres como Michel Rolland, el asesor en enología
más importante del mundo; la familia Mondavi,
de California, que produce más de 100 millones
de botellas desde Napa hasta Chile y desde Australia
hasta la Toscana; las familias aristocráticas
italianas y francesas que, despreocupadamente,
"han abandonado su amor por la tierra"
y se la venden a los Mondavi o se la alquilan
a Rolland; e incluso Robert Parker, el famoso
crítico enológico, cuyos gustos
tienen un efecto directo en las formas de producir
vino".
Michel
Rolland en Chile
Este
personaje que polariza opiniones a favor y en
contra, pasó por Chile y, suponemos que
pese a su voluntad, dió una entrevista
a una periodista de El Mercurio.
Rolland,
creemos que en su afán de cuestionar los
conocimientos de su entrevistadora, lanzó
una frase casi apocalíptica para el vino
chileno: "El 75 % de los vinos chilenos están
verdes". Quiso de esta manera diferenciar
ciertos vinos de Chile;de vinos que, se dice,
estarían criados a partir de uvas muy maduras
y consecuentemente con exceso de alcohol, incluídos
los de la marca que asesora en este país.
La
reacción chilena
Después
de esta entrevista - publicada el lunes 17/7 -
la nota fue la comidilla de la reunión
donde centenares de viñateros coicidieron:
fue el jueves posterior en Viña Veramonte,
Casablanca, donde se entregaron los Certificados
de Producción Limpia a establecimientos
vitivinícolas.
Obviamente,
las declaraciones de Rolland fueron duramente
criticadas por gran parte de los asistentes.
Entre
ellos Francisco Gillmore, "hacedor"
de vinos y apasionado de su trabajo como tal,
fué tajante en sus dichos: "Lo que
dice no se ajusta a la realidad" - comienza
Gillmore - "primero no le creo que catara
175 muestras en forma profesional, segundo no
es el más famoso del mundo y basta ver
la película MONDOVINO para ver que es más
bien un charlatán; tercero a Chile lo trajo
la firma Manier para ver sus vinos de Casa Lapostolle
después que éstos, hechos por Monte,
fueran reconocidos. Apalta ya existía antes
de llegar él y no lo eligieron por su olfato
que seguro no debe ser muy bueno ya que el Merlot
que hizo famoso ese Vino - de Casa
Lapostolle - salía del Maule".
Francisco Gillmore no es un arribista en la idustria
del vino chilena y varios años trabajando
en diversos emprendimientos jalonan su trayectoria.
Aquí deja clara su posición frente
a los dichos de Michel Rolland.
Es
probable que hayan otras opiniones al repecto.
Si así fuera, esta columna está
abierta para comentar estos temas. Puede escribirnos
a nuestra casilla de contacto.
REB.
24/7/2006
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