Soy el Vino – Capítulo IV

Escrito por  May 15, 2014

萨尔瓦多日报维诺。葡萄和葡萄酒。我告诉你我的故事。


GRECIA Y EL IMPERIO ROMANO. EL EMPERADOR DOMICIANO  ORDENANDO EL PRIMER ARRANQUE DE VIÑEDO DE LA HISTORIA DEL VINO EN EUROPA. LAS VASIJAS DE TRASLADO: EL KVEVRIS, LA DOLIA, EL DOLLIUM, LA TINAJA. EL TERROIR EN ITALIA. EL VINO EN GEORGIA, CUNA DEL GVINO.

Por Ricardo Brizuela

El hecho que voy a narrarles ocurrió  casi finalizando el año 92 d. Cristo y tal vez sea para mí el primero de dos de las grandes desgracias de la Vitivinicultura. El emperador Domiciano ordenó decretar el  arranque de plantaciones en los viñedos del país Italia, las Galias y España (Extensión 1 - Cap. IV)

Para los amantes del Vino el nombre de Domiciano tal vez no le llame la atención, pero he de contarles quien fue.

Asumió a la muerte de su padre, como Cesar del Imperio Romano. En realidad la imagen que transmitió a través de sus contemporáneos no fue de las más afortunadas: fue la de un hombre carente de carisma, cruel y conflictuado. Estaba enfrentado con el Senado y el pueblo celebraba con algarabía sus mañosas medidas y anuncios.

Un historiador sostiene que había tomado la costumbre de encerrarse todos los días antes de atender los asuntos de gobierno. En esas horas se dedicaba a una actividad insólita: capturaba moscas para atravesarlas – con deleite - con un punzón. De aquellas aventuras nació un dicho que en la era actual todavía pervive. Un miembro de su séquito preguntó con quien estaba el emperador. Le contestaron entonces:

-          “Con nadie. No se oye volar una mosca”

Su vida privada fue también comidilla del pueblo. Con escasos recursos antes de asumir se dedicó a la prostitución para sanear su economía. El prestamista que le ayudaba tenía siempre a mano la carta en la que le prometía favores sexuales a cambio de su asistencia.

La medida en contra de los viñedos fue anulada tiempo después del asesinato del odiado Domiciano, por un nuevo Cesar de nombre Probo, aunque muy pocos habían acatado la disposición que hubiera puesto al borde del caos la economía del Imperio.

-          ¿La segunda desgracia fue tan oprobiosa como ésta que cuentas con detalles singulares?

Sabrás con el correr de los años que nadie aplaude a su enemigo. Por suerte mi larga vida me permite ofrecer la verdad de los hechos. El otro gran desastre ocurrió mucho tiempo después. A mediados de los años del siglo XIX una plaga tremenda arrasó con los viñedos de Europa: fue la filoxera.

De ella voy a hablar más adelante.

-          Dime al menos, qué es la filoxera.

Es una enfermedad de la vid que la inutiliza un insecto desde las raíces y arruina los viñedos en sólo tres años. A mediados del Siglo XIX atacó a Europa y se expandió el contagio a todo el mundo (Extensión 2 Cap. IV), Algunos lugares privilegiados pudieron mantenerse al margen. La resistencia de uno de ellos originó el fortalecimiento de dos varietales en un lugar nuevo: América. Se trata de la Carménère y la Malbec, dos uvas que lideran la producción y venta en dos países. Este fenómeno de preservación tuvo lugar en Chile, un país del extremo sur de este continente americano,  protegido por barreras naturales contra las plagas:Este tiene al norte el desierto de Atacama, al sur los hielos de la Antártida, al este una Cordillera de altas montañas de mas de 5 mil kilómetros llamada de los Andes y al oeste el Océano Pacífico. ¿Puedo contarte algo especial?

-             Eso espero de tí: sorpréndeme viejo Vino.

Hubo un tiempo en que en la región donde me he desarrollado con fuerza, el Mediterráneo del Imperio Romano, fue escenario en lo que se llamó Hispania (Hoy en España, quedan decenas de vestigios arqueológicos mios, de tiempos del Imperio Romano) (Extensión 3 - Cap. IV) de guerra, conquistas y fusiones de pueblos. Así floreció el tiempo de las tres culturas: la judía, la cristiana y la musulmana. Aquella gente tenían y tienen, porque sobrevivieron a las acechanzas de guerras furiosas, la creencia de un Dios único. En el siglo XV, la preeminecia de los castellanos de la religión cristiana logró hegemonizar, perdón por la palabreja, toda Hispania y salió a la conquista de otras tierras. A la conquista de un mundo nuevo. Así, un navegante de nombre Cristobal Colón, con tres carabelas ungidas por cruces templarias, llegó a América. Desde ese momento mi vida tuvo un vuelco fenomenal: el mundo comenzó a identificarme como Vino del Viejo Mundo o del Nuevo Mundo.

-              ¿Templarias? ¿Tuvieron vinos esos templarios? ¿Y las uvas del Nuevo Mundo?

 Muchas preguntas juntas. Continuaré con las uvas del Nuevo Mundo y en otra oportunidad te hablaré de los templarios y sus vinos. Entonces, la Carménère resurgió en el siglo XX y constituye la variedad insignia de ese país llamado Chile, y la Malbec creció en Argentina luego de ser transportada desde Chile precisamente en el siglo XIX. Con el tiempo y el esfuerzo de empresarios visionarios, la Malbec argentina adquirió cualidades genéticas propias (Extensión 4 - Cp. IV). Estas diferenciaron notablemente de lo que hoy se conoce como Malbec en Europa, como es el caso de Cahors (Extensión 5 - Cp. IV), una villa de Francia en cuyos viñedos crecieron como uvas Auxerrois o Côte Noir,  que fueron arrasadas por la filoxera. Al adoptar el terroir mendocino, la malbec encontró su  lugar en el mundo.

-          ¿Qué es el terroir?

Es el lugar donde se conjugan un suelo, un clima y un espacio ambiental propicio para cierta producción agrícola o una calidad determinada. Este término proviene del latín terratorium, pero muchos lo asocian al terruño, o parte de la tierra a la que pertenecen (Extensión 6 - Cp. IV).

Con tu permiso prosigo: mientras esto sucede en el tiempo del emperador Domiciano, prosigue mi camino en el Imperio Romano. En éste y entre los griegos se consideraba por entonces que el vino era un producto del dios Dionisios y que el cujltivo de la vid y la elaboración de vino era un símbolo de cultura. Así el consumo entre amigos o en la comunidad de un simposium hizo de mí un instrumento de acercamiento, una forma de vida, un medio de alcanzar un placer o un modo de honrar a los dioses o, en fin, el logro de una catarsis.

-          Espera, ¿qué significan las palabras simposium, catarsis?

Bueno, ambos términos están relacionados conmigo. Symposium era, entre griegos y romanos en la época que hablamos, parte de un banquete destinado a la conversación, al canto, o a espectáculos de danza o funambulescos, etc . y catarsis hacía referencia entre griegos al momento en el que el individuo se despoja de las pasiones y disfruta del arte o en particular  de la tragedia, con la que evoca sus emociones y se identifica con la suerte de personajes de una obra teatral. Mi presencia en esos momentos, era uno de los placeres destacados, aunque siempre se efectuaba estas libaciones con un ceremonial en estancias adecuadas y mobiliarios casi predeterminados.

Entre estos dos pueblos, griegos y romanos, se distribuyeron el área de difusión que yo tendría en las conquistas de nuevos territorios.

Los griegos me llevaron a España e Italia, y también a Massalia. Massalia, en el sur de Francia, se transformó en un formidable puerto llamado Marsella.  Hace muy poco se descubrieron allí mis últimos y más antiguos restos, estos relacionados con la viticultura tal como la practicaban los griegos, y pedazos de antiguas ánforas y dolium que demuestran que en territorio francés los griegos implantaron el cultivo de la vid y la elaboración del vino, reivindicando mi presencia pionera desde los años 600 a. de C.

Los romanos, en tanto, me introdujeron en las Galias, Britania y Germania.  Los romanos y los griegos adoptaron los dollium para transportarme.

-          ¿Que es el Dollium?

El Dollium es un contenedor de barro cocido de grandes dimensiones. Y, fíjate, aquí hay un punto de coincidencia ente las antiguas regiones del vino. El Dollium de las civilizaciones del Mediterráneo era muy parecido al Kvevri de Georgia, en el Cáucaso, está marcando una continuidad entre las dos grandes regiones en la que, señalan restos arqueológicos, ha nacido por primera vez la viticultura, y he madurado yo en grandes contenedores hechos de barro cocido. 

Estos recipientes podían contener una gran cantidad de vino. En el Cáucaso, en Georgia, estos Kvevries eran enterrados, y allí transcurría yo años de claustro para despertar un día siendo un gran vino de una variedad como la Rkatsiteli, la Mtsvane o de uvas Saperavi.

También los Kvevries enormes servían para mi transporte por mar. Algunas veces se debieron armar barcos especiales por el tamaño de estas vasijas.

Los romanos luego la adoptaron con el nombre de Dollium y en la Hispania nombraron Vasija a este mismo contenedor, con el que me transportaban.

De todas maneras, para completar el conocimiento de estos Dollium o Dolias de los romanos, hay que decir que tuvieron gran influencia en el transporte marítimo, y así fue que en esa época nacieron los buques tanques, y la adopción de grandes Dolias para el traslado de vino, hizo de la zona denominado Mar Mediterráneo un lugar ideal para trabajar en los grandes contenedores que comienzan entonces a circular en las rutas marítimas.

Es cierto que esto obligó a la modificación del diseño de los mismos barcos en los que viajaban los tanques de barro. Surgieron unas medidas de Dolia alargadas para facilitar la carga en la parte central del navío. En las laterales se mantenía la forma redonda asentada en una pequeña superficie y apoyadas en la madera de babor y estribor, adaptadas especialmente para mi traslado.

Pero, en una nueva transición de la historia, el barro cocido dejó de ser un material práctico.  En la primer mitad del siglo I d. de Cristo,  los romanos comenzaron a usar la madera para construir grandes toneles.

Estos  eran más fáciles de producir y limpiar, sin peligro que se fracturen durante el transporte o se dañen por temblores, dejándome escapar, como ha sucedido, perdiéndome en un rio rojo, inundando todo de color y olor.

En la madera del tonel se pueden descubrir fugas y repararlas es más fácil que encontrar arcilla disponible para cubrir el barro roto.

Los romanos también fueron los primeros en utilizar las botellas y copas de vidrio. Estos eran signos de riqueza, con un material efímero y sutil, que permitía el exhibicionismo, tanto como el oro y la plata.

-          ¿Y los inventores del Kvevri…?

Ah, mi amiguito. Esa es otra rica historia, tal vez el principio de todas las historias.  Debo reconocer que la admiración de los romanos por la cultura griega, y el esfuerzo latino en mejorarme, en buscar los terroir más apropiados, hoy italianos, como el Falerno cantado por el mismo Horacio, construyeron la Historia más maravillosa de la Historia del Hombre. Aquella en la que intervino el dios Zeus, convirtiéndose en Taurus, secuestrando a Europa, y dando nacimiento al cuento o la leyenda más linda y más encantadora, el nacimiento de Occidente.

Atrás quedaron entonces los miles de decenas de siglos antes de C. en los que tuve origen en Georgia y en los valles de los Montes Zagros.

Pero la realidad es que, en la zona de Kajeti, los Kvevries fueron el instrumento del que se valieron los georgianos para el almacenamiento y envejecimiento mío, del vino. Se trataba del mismo proceso de barro cocido, con el interior forrado de cera,  que transmitieron posteriormente a la zona del Mediterráneo y donde lo adoptaron llamándolo Dollium. Pero, los Kvevris de Kajeti fueron el antecedente de la bodega actual. Estos se construían hasta para albergar 500  a 3.500 litros o más de vino y se enterraban, dejando afuera solo la boca. Por allí se llevaban a cabo  las labores enológicas que contribuían a formarme.

No fue ésta la única transculturización que he protagonizado. También los vinos de Egipto recibieron la influencia de Georgia; y los de Mesopotamia y como te he contado, Grecia y Roma. Desde este último enclave del vino en el Mediterráneo, en el siglo XV me llevaron a América, en el Nuevo Mundo, en viajes que inició Cristobal Colón. Luego de experiencias sin continuidad, la Vitis Vinífera llegó a México y perduró a través de los siglos desde un emprendiminto iniciado en el siglo XVI. (Extensión 7 - Cap. IV).

Un dato: en muchas partes de Oriente me nombran como en Georgia, de donde se supone que he nacido con el apelativo de Gvino.

Nunca imaginé a cuántos debo el interés de mi historia. A aquellos miles que la leen no tengo más que agradecerles. No tengan dudas que el conocimiento de los hechos que rodean mis actos, integrarán la cultura de quienes me siguen.

Mi memoria es una enciclopedia de los hechos de la humanidad: si quieres conocerlos sígueme.

Extensiones de este Capítulo:
- 1) El cambio de dieta, el vino como alimento y el primer arranque de viñedos
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 2) La filoxera: la plaga que inutilizó el viñedo europeo por 30 años
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 3) Ronda: Vestigios del vino durante el Imperio Romano en tierras de España
- 4) History by Catena Zapata
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 5) Cahors, las raíces negras del Malbec argentino
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 6) Terroir: Bodegas Bianchi
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 7) México: Primera Bodega del Nuevo Mundo, Casa Madero


FIN DE LA PRIMERA PARTE DE “SOY EL VINO”.

Puedes leer los siguientes capítulos:

Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III


Fin del Capítulo IV
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Ultima vez modificado Domingo, 25 Enero 2015 08:04