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Llano Colorado: El nebbiolo de México que tiene la esencia de la cepa italiana

Escribe: Ricardo Brizuela, Director de Diario del Vino

Esta cepa – originaria de Italia y protagonista de los mejores vinos de esta península en los reconocidos Barolo – requiere un trato celoso, por su delicadeza.

Si el proyecto es un vino de largo estacionamiento, el producto final debe ser cuidado con especial atención, desde la uva al embotellado.

La historia de esta uva en México, se destaca por la participación de inmigrantes italianos que llegaron a las zonas vitivinícolas del país, con un sueño en la misma mochila que entraban las primeras estacas de Nebbiolo. Algunos de ellos vieron sus viñedos rodeados de la niebla (el término niebla es también el origen del nombre italiano de esta cepa) de Ensenada, en Baja California, en los días prometedores de la cosecha.

El apellido Cetto es uno de los vinculados con el nebbiolo: varios miembros de esta familia eligieron a México para instalarse en distintas entidades (Estados) mexicanas.

Sin embargo, menos destacado tal vez por la historia del vino mexicano es el nombre de Esteban Ferro, aunque debe registrarse su participación muy activa y de protagonismo enológico de la pionera bodega de Santo Tomas.

Esteban Ferro llegó a México como tantos inmigrantes europeos, disparando del fascismo que encendía las fogatas de la Gran Guerra. Fue contratado para encauzar los vinos de la Bodega más antigua de Ensenada - Santo Tomás - mientras dedicaba parte de su tiempo a la producción de su propio viñedo, con estacas de otras cepas italianas.

De Esteban Ferro queda su apellido.

Enrique Ferro, su hijo, transitó las mismas huellas, y hoy es un enólogo prestigioso asentado en Temecula, atendiendo bodegas como consultor, en el País del Vino (California - USA). En Ensenada, participa con su experiencia en un emprendimiento familiar que encabeza el ingeniero agrónomo Antonio Escalante, llamado Bodega Roganto.

Esta empresa, se puede decir, es la única Bodega Urbana con toda su línea de vinificación y sus depósitos de acero y roble, en plena ciudad de Ensenada.

Hemos probado de su producción, tres excelentes productos: dos blancos varietales (un chardonnay y un sauvignon blanc) jóvenes, de excelente factura, muy apropiados para maridar con los platos de la nueva cocina de Baja California, con productos de mar y excelente precio en restaurantes.

Esto último es ya una ventaja, atento a las asimetrías en cuanto a relación precio calidad de los vinos del Valle de Guadalupe.

El otro, es un Nebbiolo, el más prometedor producto de esta cepa que hemos probado en la zona. Se llama Llano Colorado, en alusión a la zona de donde provienen estas uvas, los Viñedos de San Vicente.

La empresa Roganto lo ha diseñado como su vino Premium, y en ese camino va, ya embotellada la cosecha 2012.

Hay que esperarlo un poco todavía en botella, pero ya ofrece un llenado completo de la boca, recorriendo el paladar con sensaciones de terciopelo, sin dejar de tener la fortaleza del tanino del nebbiolo, y con un retrogusto largo, frutal y fuerte. Se lleva excelente con platos importantes de carne, salsas y ensaladas ricamente condimentadas.

En próxima nota quisiera referirme a él como el mejor nebbiolo de Ensenada. 

Hallarlo fue una feliz circunstancia.

30 de septiembre de 2014

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